miércoles, 19 de noviembre de 2008

Copretérito Perfecto

El destino siempre nos alcanza, no importa qué. Estos dos meses de ausencia en el blog han sido suficientes para saber que esa premisa es tan cierta como que todos los días el mundo gira sobre su propio eje. Mr. Obama ya es presidente electo de Estados Unidos, nuestro vecino frío y distante del norte; México sufrió golpes tan hondos y dolorosos que aun no puedo creerlos muy a pesar de notar sus ausencias; nadie escapa a su destino. 


Tras dejar mi coche en el más imperfecto de los estacionamientos de la Condesa, caminé por todo Amsterdam, la calle, por supuesto, y me topé de frente con una pareja de novios heterosexuales en una muy linda bicicleta doble, nunca había visto una en México, eran de esos que son como artistas o simplemente intensos que abarrotan la zona, pasaron de largo sin siquiera voltear a verme; después pensé "por qué habrían de hacerlo si al parecer su mundo gira en torno a ellos mismos". La noche llegaría más temprano, pues en el presente el sol se marcha antes; y llegué a casa de Felipe, mi nuevo mejor amigo.


Felipe es encantador, somos contemporáneos, estudia publicidad y tiene un gusto impecable para vestir; puede decir casi cualquier cosa con sus expresivos ojos color miel y el nivel de interlocución que tenemos es amplísimo, contando el brevísimo tiempo que tenemos de conocernos. Ese sábado, dos sureños se internarían en los tenebrosos "Bosques de las Lomas",  que es la versión new rich de una mezcla entre Pedregal y el Desierto de los Leones, para así llegar a la nueva morada de un grupo de amigos, entre ellos Manuel, el mejor amigo de Felipe; juntos hacen una mancuerna perfecta, cuando los vi juntos por primera vez, recordé a mi mejor amigo Fernando mi eterno compañero en mi extinta vida closetera, pero al que hace meses no veo, ¿la razón?, en realidad no la sé, supongo que la vida nos separa sin querer. 


La fiesta, en honor al opening de la linda casa de solteros neo bosquelomaticos tenía todos los elementos para divertirnos, música, sol y mucho alcohol, Felipe y yo nos instalamos en la sala de jardín que tienen, junto con dos guapísimas adolescentes que en lo personal, me encantaron. Platicando, la de botas altas de piel de cocodrilo preguntó ¿tienes novio? a lo que respondí...


Aun recuerdo que fue la noche de un sábado, en casa de Felipe, en la que sin mucho protocolo dejamos la soltería, y debo decirlo, siempre pensé que sería diferente, quería que la noche en la que empezáramos nuestra relación fuera perfecta, quizá un cielo estrellado, quizá un sol radiante, quizá.... no sé, quizá algo que la gente se estremeciera al saberlo.


Dije que sí, que tenía novio, que apenas empezábamos, pero que desde hace meses salimos felizmente, y aunque no entré en detalles, las dos sonrieron; pero después la otra, de chaqueta oscura preguntó ¿por qué no está aquí? y esa pregunta no la supe contestar. Lorenzo no fue, quizá porque no quería estar en un ambiente tan desconocido para él, como para  mí, hasta cierto punto. Aunque los minutos que le siguieron la pasé como muy pocas veces extrañaba a mi novio. Cerca de las 5 de la tarde, y con varios vodkas con limón encima, la fiesta subía de volumen, y la pequeña concurrencia del principio se había multiplicado. Mi celular sonó, era Lorenzo, estaba en la entrada de la casa, como pude me incorporé y traté de lucir lo más sobrio posible, pensé que entraría y me acompañaría, pero no fue así, en vez de eso platicamos 15 minutos en su coche... completamente algo diferente a lo que había imaginado.


La fiesta siguió su curso y logré hacer click con quienes ya había platicado, con quienes había estado docenas de veces en Envy, pero que por primera vez sentía gran conexión, y por primera vez en mi vida encajaba a la perfección, sin máscaras ni cuentos, siendo quien siempre había sido cuando estaba solo en mi recamara, esa noche me di cuenta de lo que estar fuera del closet significaba, esa fiesta me hizo recordar a mi mejor amigo Fernando, a quien considero el perfecto compañero pero con el que ni en un millón de años podría haber ido a una fiesta como esa; y con esto no digo que en el pasado la diversión no era excitante, pero sí era diferente; y como si le hubiera invocado, Fernando llamaba por teléfono, saqué mi celular del bolsillo de mi pantalón y preferí dejarlo sonar hasta que se mandara a buzón, por un momento le iba a contestar, pero preferí seguir con mis nuevos amigos; el celular dejó de sonar, pero mandó un mensaje de voz, el cual escuché tan pronto llegué al baño: me invitaba a una fiesta con sus amigos, decía que me extrañaba y que ya casi no nos veíamos. Debo decir que me sentí el peor de los amigos, sentí que no merecía que se acordaran de mi; alguna vez oi decir a su mamá que éramos la pareja de amigos más perfectos que ella jamás había pensado conocer. En realidad en ese momento la noche era lejos de ser perfecta. 


La noche terminó en un desierto Envy, y horas más tarde o más de madrugada estaba en mi cama, con un mensaje en mi celular que no había visto... Al día siguiente estaba en la habitación de mi muy querida amiga Estefania, que estaba internada tras la extracción de su apéndice, cuando llegué con un ramo de Gerberas hasta el Ángeles, del Pedregal obviamente, me senté en su cama y me preguntó por Lorenzo, le dije que estaba molesto por cómo se había comportado en la fiesta a la que nunca fue, le confesé que pensaba que todo sería diferente y ella me preguntó ¿estás enamorado? a lo que contesté afirmativamente, sonrió y me explicó que ella había entendido que no hay parejas perfectas, pues la vida distaba mucho de las películas de Hollywood, pero que si lo amaba se podría solucionar. En el coche, me marcó Lorenzo y hablamos por un extenso tiempo, comprendí sus motivos por los que no estuvo ahí y en ese momento ya no parecía tan importante, pues es él a quien quiero tener a mi lado. La tarde de ese domingo la pasé con Felipe y me di cuenta que con él tengo algo que nunca tuve con Fer, complicidad.


De regreso al sur, me metí al msn y me encontré con Fernando, platicamos apenas unos minutos, me di cuenta que lo sigo queriendo como al más grande de mis amigos, recordé el día en el que salí del closet con él y la manera en la que estuvo ahí, sé que nuestra amistad no será la misma nunca más, pues compartimos mundos paralelos, lo quiero, lo pienso y sé que jamás dejaremos atrás el recuerdo de la que por un tiempo fue nuestra inseparable amistad. Cuando me acosté seguí pensando sobre  la  perfección, en mis amigos y en Lorenzo, me di cuenta que no hay parejas perfectas  ni siquiera como la de la bicicleta doble de Amsterdam y Cadereyta, no existen los amigos perfectos, no existe el mundo perfecto, ni el amor perfecto,  simplemente existen personas que se aman y que a pesar de sus diferencias están juntos, tratando de vivir en el mismo espacio con la misma intensidad.