miércoles, 19 de noviembre de 2008

Copretérito Perfecto

El destino siempre nos alcanza, no importa qué. Estos dos meses de ausencia en el blog han sido suficientes para saber que esa premisa es tan cierta como que todos los días el mundo gira sobre su propio eje. Mr. Obama ya es presidente electo de Estados Unidos, nuestro vecino frío y distante del norte; México sufrió golpes tan hondos y dolorosos que aun no puedo creerlos muy a pesar de notar sus ausencias; nadie escapa a su destino. 


Tras dejar mi coche en el más imperfecto de los estacionamientos de la Condesa, caminé por todo Amsterdam, la calle, por supuesto, y me topé de frente con una pareja de novios heterosexuales en una muy linda bicicleta doble, nunca había visto una en México, eran de esos que son como artistas o simplemente intensos que abarrotan la zona, pasaron de largo sin siquiera voltear a verme; después pensé "por qué habrían de hacerlo si al parecer su mundo gira en torno a ellos mismos". La noche llegaría más temprano, pues en el presente el sol se marcha antes; y llegué a casa de Felipe, mi nuevo mejor amigo.


Felipe es encantador, somos contemporáneos, estudia publicidad y tiene un gusto impecable para vestir; puede decir casi cualquier cosa con sus expresivos ojos color miel y el nivel de interlocución que tenemos es amplísimo, contando el brevísimo tiempo que tenemos de conocernos. Ese sábado, dos sureños se internarían en los tenebrosos "Bosques de las Lomas",  que es la versión new rich de una mezcla entre Pedregal y el Desierto de los Leones, para así llegar a la nueva morada de un grupo de amigos, entre ellos Manuel, el mejor amigo de Felipe; juntos hacen una mancuerna perfecta, cuando los vi juntos por primera vez, recordé a mi mejor amigo Fernando mi eterno compañero en mi extinta vida closetera, pero al que hace meses no veo, ¿la razón?, en realidad no la sé, supongo que la vida nos separa sin querer. 


La fiesta, en honor al opening de la linda casa de solteros neo bosquelomaticos tenía todos los elementos para divertirnos, música, sol y mucho alcohol, Felipe y yo nos instalamos en la sala de jardín que tienen, junto con dos guapísimas adolescentes que en lo personal, me encantaron. Platicando, la de botas altas de piel de cocodrilo preguntó ¿tienes novio? a lo que respondí...


Aun recuerdo que fue la noche de un sábado, en casa de Felipe, en la que sin mucho protocolo dejamos la soltería, y debo decirlo, siempre pensé que sería diferente, quería que la noche en la que empezáramos nuestra relación fuera perfecta, quizá un cielo estrellado, quizá un sol radiante, quizá.... no sé, quizá algo que la gente se estremeciera al saberlo.


Dije que sí, que tenía novio, que apenas empezábamos, pero que desde hace meses salimos felizmente, y aunque no entré en detalles, las dos sonrieron; pero después la otra, de chaqueta oscura preguntó ¿por qué no está aquí? y esa pregunta no la supe contestar. Lorenzo no fue, quizá porque no quería estar en un ambiente tan desconocido para él, como para  mí, hasta cierto punto. Aunque los minutos que le siguieron la pasé como muy pocas veces extrañaba a mi novio. Cerca de las 5 de la tarde, y con varios vodkas con limón encima, la fiesta subía de volumen, y la pequeña concurrencia del principio se había multiplicado. Mi celular sonó, era Lorenzo, estaba en la entrada de la casa, como pude me incorporé y traté de lucir lo más sobrio posible, pensé que entraría y me acompañaría, pero no fue así, en vez de eso platicamos 15 minutos en su coche... completamente algo diferente a lo que había imaginado.


La fiesta siguió su curso y logré hacer click con quienes ya había platicado, con quienes había estado docenas de veces en Envy, pero que por primera vez sentía gran conexión, y por primera vez en mi vida encajaba a la perfección, sin máscaras ni cuentos, siendo quien siempre había sido cuando estaba solo en mi recamara, esa noche me di cuenta de lo que estar fuera del closet significaba, esa fiesta me hizo recordar a mi mejor amigo Fernando, a quien considero el perfecto compañero pero con el que ni en un millón de años podría haber ido a una fiesta como esa; y con esto no digo que en el pasado la diversión no era excitante, pero sí era diferente; y como si le hubiera invocado, Fernando llamaba por teléfono, saqué mi celular del bolsillo de mi pantalón y preferí dejarlo sonar hasta que se mandara a buzón, por un momento le iba a contestar, pero preferí seguir con mis nuevos amigos; el celular dejó de sonar, pero mandó un mensaje de voz, el cual escuché tan pronto llegué al baño: me invitaba a una fiesta con sus amigos, decía que me extrañaba y que ya casi no nos veíamos. Debo decir que me sentí el peor de los amigos, sentí que no merecía que se acordaran de mi; alguna vez oi decir a su mamá que éramos la pareja de amigos más perfectos que ella jamás había pensado conocer. En realidad en ese momento la noche era lejos de ser perfecta. 


La noche terminó en un desierto Envy, y horas más tarde o más de madrugada estaba en mi cama, con un mensaje en mi celular que no había visto... Al día siguiente estaba en la habitación de mi muy querida amiga Estefania, que estaba internada tras la extracción de su apéndice, cuando llegué con un ramo de Gerberas hasta el Ángeles, del Pedregal obviamente, me senté en su cama y me preguntó por Lorenzo, le dije que estaba molesto por cómo se había comportado en la fiesta a la que nunca fue, le confesé que pensaba que todo sería diferente y ella me preguntó ¿estás enamorado? a lo que contesté afirmativamente, sonrió y me explicó que ella había entendido que no hay parejas perfectas, pues la vida distaba mucho de las películas de Hollywood, pero que si lo amaba se podría solucionar. En el coche, me marcó Lorenzo y hablamos por un extenso tiempo, comprendí sus motivos por los que no estuvo ahí y en ese momento ya no parecía tan importante, pues es él a quien quiero tener a mi lado. La tarde de ese domingo la pasé con Felipe y me di cuenta que con él tengo algo que nunca tuve con Fer, complicidad.


De regreso al sur, me metí al msn y me encontré con Fernando, platicamos apenas unos minutos, me di cuenta que lo sigo queriendo como al más grande de mis amigos, recordé el día en el que salí del closet con él y la manera en la que estuvo ahí, sé que nuestra amistad no será la misma nunca más, pues compartimos mundos paralelos, lo quiero, lo pienso y sé que jamás dejaremos atrás el recuerdo de la que por un tiempo fue nuestra inseparable amistad. Cuando me acosté seguí pensando sobre  la  perfección, en mis amigos y en Lorenzo, me di cuenta que no hay parejas perfectas  ni siquiera como la de la bicicleta doble de Amsterdam y Cadereyta, no existen los amigos perfectos, no existe el mundo perfecto, ni el amor perfecto,  simplemente existen personas que se aman y que a pesar de sus diferencias están juntos, tratando de vivir en el mismo espacio con la misma intensidad. 


domingo, 14 de septiembre de 2008

Debutantes y Mutantes

¿Es la madurez el regalo de consolación por perder la juventud? o ¿Es la juventud una cualidad superflua que se quita gracias al tiempo y la experiencia?

Septiembre inició con más fuerza que los meses pasados, supongo que habían muchos planes pactados con anterioridad que debían empezar tan pronto como el uno de este mes entrara en el calendario. Yo lo comencé poniendo un pie en un edificio gubernamental, ¿el propósito? tener trabajo. Perfectamente bien peinado, oliendo increíble y enfundado en mi mejor traje, entré decidido a impresionar a quién se me pusiera enfrente; aun cuando sabía que el puesto ya era mío tenía ganas de que se notara que me lo merezco.


Gentil y con ganas de adaptarme, cedía el paso, saludaba aun cuando nunca recibí una respuesta, daba los buenos días y me sentí como Ally McBeal entrando en Cage & Fish, hasta qué el piso tembló y fue cuando de pronto me encontré en medio de un enjambre de burócratas que regresaban tarde de sus 45 minutos de comida. Llevado por la inercia de sus trajes color ocre y zapatos imitación de piel de cocodrilo, entré a uno de los seis ascensores junto con 15 trabajadores extras y ni uno más, pues por seguridad solo se debe cargar una tonelada y 200 kilos, sin embargo, temía por la estabilidad del aparato, pues era probable, que Ángeles, la dulce asistente de mi jefe, y quien durante toda la semana no pudo aprenderse mi nombre, puede que exceda el peso preestablecido para cada persona.


Al llegar al piso número 14, un poco despeinado, acalorado y oliendo entre Soul y Patchouli, me entrevisté con el que hoy es mi jefe, ya lo conocía de tiempo atrás, es un buen amigo de mi hermano, es joven y muy simpático, hablamos 35 minutos y me contó sobre lo que quiere de mí en el nuevo puesto que me fue encargado, la primera asignatura fue presentarme ante mi nuevo equipo de trabajo, y aunque sé que no hay lugar para la duda, no son glamourosos y como lo esperaba me veían como una clase de mutante ; y aunque mis nuevos compañeros de trabajo no lo demostraron, todos me miraban como "llegó el recomendado, inexperto y super principiante", con escuetas sonrisas y forzadas frases como "bienvenido", "estamos para servirle" me recibieron.. Ya en mi oficina, polvosa y poco cuidada me pregunté si en realidad merecía estar al frente de un grupo de personas, pero sobretodo, ¿estaré preparado para una responsabilidad a pesar de no tener experiencia?.

Tras una semana de aguantar pocos saludos y aclarar mi nombre en decenas de ocasiones, el viernes, por fin, llegó y aunque había mala recepción en el elevador recibí un mensaje de mi amigo Ernesto, como cada viernes iríamos a Envy. Al estarme preparando para salir sentía que los Converse me quedaban mejor que cualquier otro par de zapatos que usé en la semana. Al entrar al lugar en cuestión, ubicado en el Penthouse de un edificio en Antonio Dovali se puede ver cualquier cantidad de variedad de estilos, clases y actitudes; me encontré con mis tres introductores al fascinante mundo homosexual, mis amigos José, Ernesto y Daniel, tras saludarlos me percaté que especialmente ese día habían congregados los dos polos más opuestos y apuestos del ambiente, los interesantes maduros chupa juventud y los insípidos newlygays. Y fue durante alguna canción noventera y "hasta mañana corazón" cuando a la mesa, se acercó un newly que ya era cara conocida, pues íbamos juntos al colegio siendo yo mayor que él por cinco años.


Lo llamaré Claudio, y debo decir que es un niño bueno y no es feo, solo que debe utilizar bien la ropa y los accesorios, aunque supongo que con el tiempo lo aprenderá, después de todo es un debutante. Me saludó efusivamente, quizá como nunca nadie, jamás me había saludado, yo le regresé el saludo, aun cuando su emoción me fuera por completo desconcertante; mientras estaba ahí me platicaba un poco de como era su vida actualmente, y a pesar de que nunca me sentí conectado o reflejado en su realidad, Claudio me recordó cuando yo tenía su edad, 17 años; en ese instante me enteré de lo que estudia y de lo que quiere estudiar, que un amigo en común tiene intensiones serias con él, pero no sabe qué hacer, pues él quiere con alguien más, y que siente que "necesita darle un giro por completo a su vida", como si a esa edad hiciera falta empezar de nuevo, pero yo lo pensé tambien en algun momento de mi adolescencia, así que de alguna manera quise entenderlo, probablemente sentí cierta empatía, por su edad y su ingenua manera de querer ser maduro.

Minutos más tarde arrivó mi debutante favorito: Lorenzo, bajé por él y regersamos hasta el tumultuoso barullo de Envy; y aunque mi atención parecía pertenecerle a Lorenzo, Claudio trataba con todas su fuerzas llamar nuestros cinco sentidos a cualquier acción; lo dulce y simpático que me había parecido horas atrás se le había quitado, como si el vodka lo hubiera transformado en una especie de mutante acechador de atención, bailaba como si estuviera bajo las influencias de una droga compuesta por estrógeno y azúcar, nos tomaba de la mano para forzarnos a hablar con él, actuando en lo que bien pudo ser la crónica de un acoso sexual profesional, en fin, muchas acciones que me confirmaron que a veces la juventud no siempre es la mejor carta de presentación. Dieron las cuatro de la mañana y con esto la hora de marcharnos, no sin antes ir al baño. En el camino me volví a encontrar a Claudio que ya había entablado faje con un hombre que por lo menos le doblaba la edad y que es muy bien conocido en el ambiente pues está casado y gusta por los jóvenes debutantes; yo reí aunque le recomendé dejarlo, a lo que él se negó, sin embargo, cinco minutos más tarde y al salir del baño, el adolescente estaba en el mood más agrio del mundo, pues al parecer en algún momento entre mi vejiga llena y "aquí hay una toalla para que seque sus manos señor", el treinton ya había encontrado un nuevo juguete con quien estar esa noche y había despechado al joven debutante; hablé con él mis últimos minutos dentro de Envy y como si fuera un niño de cinco años Claudio hacía rabietas y yo le aseguré que lo sucedido había sido lo mejor que pudo haber pasado, en un aire de autosuficiencia se excusó asegurando que se había equivocado por sus ganas de estar con él, yo preferí no decir nada, quizá porque alguna vez mi arrebato me hizo cometer esos mismos errores, asi que preferí despedirme de él y tras eso salí de Envy junto con Lorenzo.


Dentro del coche de Lorenzo y camino al mío hablábamos de estos meses desde aquel primer día, y debo confesar que hace semanas que al besarlo siento que quisiera hacerlo durante toda la vida; nos besamos y fue ahí que quizá llevado por el momento le pedí que fuéramos novios, él me miró con sus grandes ojos color miel y nervioso me dijo que no, lo que me sorprendió y no pude evitar sentirme el tipo más idiota del mundo; Lorenzo me pidió esperar, al parecer no está preparado para algo así. No pude evitar sentirme desilusionado. Me dijo que me quería, pero que lo esperara. Desconcertado me despedí de él con un beso y cada quien tomó camino a su casa.


A la mañana siguiente pensé en si realmente había sido momento correcto para pedirle que fuera mi novio, quizá fue arrebatado, ¿Por qué no podemos ser inteligentes y jóvenes a la vez? sin dar una cosa por la otra...Lorenzo no está listo, así como yo no lo estaba hasta hace poco, y aunque lo entiendo no puedo dejar de pensar en lo que yo quiero y en lo que necesito; más tarde ese día recibí un mensaje de él diciendo que me extrañaba, así que nos vimos para comer, platicando me confesó que él quería algo parecido a un noviazgo conmigo pero que su inexperiencia lo hacía cuestionarse sobre el funcionamiento de una relación entre dos hombres, en su familia y en su futuro; tras eso hubo minutos de silencio que parecieron horas, llegó la cuenta, la dividimos en dos y salimos a caminar, sin hablar... bueno, él trataba de hablar y yo trataba de oírlo, aun cuando a la mente se me venían cualquier cantidad de pensamientos; volví a sentirme inexperto, tonto, pero tras eso me di cuenta que dejé de ser aquel adolescente de 17 años que trataba de encontrar respuestas inmediatas, que prefería terminar ahogado de alcohol antes de enfrentar realmente sus problemas, y que buscaba la satisfacción instantánea, aquel que rabiaba si las cosas no salían tal y como las quería. Y como con una laguna de lucidez concluí que si él me quiere y yo también supongo que puedo esperar al día que esté listo; sonreí y muy cerca a la Iglesia de San Agustín, donde hace más de 17 años me bautizaron decidí que las falta de respuestas inmediatas no me harían perder una oportunidad. Que mis ímpetus también estan ligados a la razón y no solo a un arrebato de novel pasión; decidimos no hablar de noviazgos ni de compromisos, decidimos seguir viviendo lo que iniciamos hace un par de meses, decidimos que el tiempo dirá lo que somos; decidí tomar algo de las lecciones que he aprendido desde que inicié en lo que algunos llaman madurez mental.


El joven Claudio entró a mi lista de contactos en messenger, y solemos platicar desde aquel día en Envy, es interesante hablar con él cuando no está bajo las influencias del vodka, me di cuenta que es inteligente, solo que le hace falta saber un poco más de accesorios y de su propia autoestima; pues es probable que cuando somos jóvenes e inexpertos lo basamos todo en nuestra apariencia y edad, en nuestro presente inemdiato; queremos ser rockstars cuando en realidad no sabemos ni cantar, quizá por eso a algunos nos parecen tan atractivos los maduros, pues a pesar de no tener la juventud que nosotros sí, saben utilizar a perfección sus años, saben que cada quién se construye con el tiempo y que son las primeras etapas de la vida las que nos detienen el resto de nuestros días, supongo que aun me faltan varios años para construir mis cimientos, sé que me equivocaré muchas veces más, pero supongo también que trataré de ver las cosas con cierta filosofía para que así mi juventud no sea mi detractor y sí mi aliado.


La semana volvió a iniciar y regresé a mi trabajo, siendo esta vez el doble de amable, y adivinen... a diferencia de la primera vez, ahora me regresaron los buenos días, me cedieron el paso, dejaron de verme como una clase de engendro e incluso se aprendieron mi nombre en menos de lo que me imaginé. Sobre mi estatus de soltería preferiría utilizar el término "Its complicated", porque aun cuando sigo soltero, sé que hay alguien que ocupa mi corazón y mi mente, pero sobre todo sé que hay un corazón que por igual tiene un lugar para mí.

martes, 26 de agosto de 2008

Au Revoir Bonjour

Cuando somos niños creemos ciertas cosas, ideamos e imaginamos conceptos que parecen tonterías al crecer pero que es bueno recordar. Fer, mi mejor amigo, creía que se podía caminar sobre la atmósfera de la tierra como si fuera de una enorme esfera de cristal, mi hermana no entendía por qué existían diferentes lenguas en el mundo;  y yo, desde que soy niño, visualizo el transcurso de los años como una pista de carreras; un gran óvalo del que se sale cada septiembre y vuelves a la meta justo en el mismo punto, con la diferencia de haber ganado, en el camino, un año más. 


El reloj marcaba las 5 de la tarde cuando entré al que parece ser el refugio de muchos en esta ciudad:  Starbucks, me acerqué al mostrador y pedí un té; me senté en el más mullido de los sofás y como si estuviera por leer  A Moveable Feast de Hemingway, abrí mi GQ con James Franco en la portada,en total serenidad comencé a pasar hoja por hoja la revista;  nuevos estilos, algunos reportajes interesantes; y tras una decena de anuncios me topé con uno de Air France, la aerolínea, no la banda;  en este, retratado, aparece un hombre desde Trocadero hablando por teléfono celular, luce pleno y feliz,  de fondo la espectacular Torre Eiffel ¿Quién no luciría así de pleno y feliz estando ahí? Inmerso en el afiche noté que faltan unos días para llegar al checkpoint de este año: Septiembre, y así como cuando era niño, aun sigue siendo un mes que marca nuevos días. 


Desde el último septiembre a la fecha muchas cosas cambiaron, probablemente sea el año de mi revolución, el año en el que le dije adiós a mi vida anterior para saludar a una nueva igual de complicada pero más mía. El afiche de Air France me remontó a una de las noches más extrañas y tristes, pero reveladoras de toda mi vida. "Siempre se está listo para París" dijo mi mamá, una noche antes de que me marchara por unas semanas a Europa con mi hermano y su mejor amigo; París es una de mis ciudades favoritas, no diré que no tenía ganas, pero quizá hubiera preferido irme solo pues en ese momento, hace 5 meses, mi cabeza y corazón estaban más revueltos que nunca antes. Un par de horas más tarde y un océano detrás me separaban de mi casa, de la que quería escapar. Siempre se está listo para París, lo comprobé, aunque nunca tuve duda. 


En esos días tenía poco de haber salido del closet con parte de mi familia, tenía opiniones encontradas, por un lado me querían, pero chocaba por completo con lo que, en algún momento, habían soñado que yo sería; tontamente me sentía un franco tirador que había disparado a mi sagrada familia. Pero lo que más le dolía a mi corazón era sentirse completamente roto e incompleto. Los días en la indescriptible París transcurrían tranquilos, aunque recuerdo haberme divertido más cuando era más chico. Así que toda mi estadía hasta el momento había sido completamente amargoso y pesado, por lo que preferían dejarme de hablar y así disfrutar por su parte. Mi hermano, aun cuando me apoya desde el principio tiene cosas que todavía no puede entenderme, sin embargo, en muchas ocasiones en ese viaje intentó acercarse pero de mí solo recibía negativas lo que lo frustraba por completo. Reconozco que no fui el mejor compañero de viaje, prefería poner a todo volumen mi ipod y separarme de mi hermano y su amigo. No podía dejar de estar triste, no podía dejar de pensar en mi casa, pero sobre todo en él, hoy sé que lloré más de lo que debí.


Mi hermano y su amigo iban, según ellos, a conquistar el corazón de las parisinas, mismas que en realidad no los volteaban ni a ver, estaban un poco decepcionados. Todas las noches se ponían más guapos que siempre, y yo en cambio había días que prefería escribir, lo que en ese momento era la versión de este blog, era un poco más rústico y solo contenía dudas y dudas y dudas. Sin embargo una noche como esa decidí acompañarlos, tomamos un Taxi y llegamos hasta Locomotive, un antro que particularmente no me gusta pero que mi hermano no conocía, cerca de la entrada en uno de los postes entre La Loco y Moulin Rouge recuerdo ver una calcomanía que decía Pas Lieu  Pour Debutants  ou Coeurs Sensibles (No hay paso para inexpertos y corazones sensibles), en ese momento pensé "demonios, hasta aquí me impiden la entrada"


Entramos y en medio de un festival tecno en el que la mayoría de los asistentes eran extranjeros asiáticos decidí salir sin mis acompañantes, tras de mí, pero sin darme cuenta venía mi hermano, fúrico, irreconocible y con mucho alcohol encima, me llamó pero en ese momento no lo oí, estaba bloqueado, me alcanzó tomándome del brazo y volteándome hacia él, y aunque no recuerdo las palabras, sé que nos confrontamos, sé que nos dijimos cosas horribles, sé que en ese momento nos odiábamos, me reclamaba la distancia que yo ponía hasta esa noche, reclamaba que me encerrara,  todo terminó cuando él perdió aun más el control y me empujó hasta dejarme en el piso, su mejor amigo llegó para que nos detuviéramos, lloraba, llorábamos, yo lo hacía como cuando tenía 5 años pero en esta ocasión mi hermano no me consolaba; y aunque en ese instante me pidió perdón, preferí seguir solo, tomé un taxi y en medio de lágrimas y mi nulo francés le pedí que me llevara a Trocadero, mi lugar favorito de todo París. y cuando llegué ni siquiera sabía por qué quería llorar, pero lo hacía, y lo hacía con rabia, con coraje, con tristeza y melancolía...estaba frente a la Torre Eiffel y no me sentía ni pleno ni feliz, pensaba en él, en la noche en la que le pedí que no me dejara, pensaba en la cara de desilusión cuando le conté sobre mis preferencias a mis hermanos, recordé cómo me molestaban en la escuela cuando era niño, todo me vino a la mente mientras las canciones en mi ipod pasaban una a una, muchas debo decir, hacían que todo tuviera un toque más dramatico; en un momento, las lágrimas dejaron de llenar mis ojos, en ese instante ya no sabía por qué continuar llorando, supongo que muchas estaban ahí desde hace tiempo, muchas eran las que me había guardado para hacerme el fuerte. Mi reloj marcaba las 4 de la mañana y el frío ya me estaba congelando, encogí mi cabeza en los hombros y mientras bajaba las gran escalera de Trocadero miraba a la torre, el símbolo de la modernidad en 1900 y hoy el símbolo del romance y el amor parisino; caminé hacia Avenida New York tratando de evitar que los pocos transeúntes vieran el drama que tenía marcado en mi ojos, tomé el primer y único taxi que pasó en mucho tiempo y 15 minutos después estaba entrando en mi habitación. 


Con el sol de vuelta las cosas parecían estar atrás, olvidadas, esa tarde fue la menos nublada desde que Air France nos había llevado días atrás, yo estaba más sereno, decidí dejar mi ipod en mi maleta para poder estar más con mis compañeros de viaje. Regresé a México con nuevas ideas, intenté cosas en mí que antes no hubiera podido, me di cuenta que quería dejar de salir aleatoriamente con hombres que apenas conocía y los que la mayoría ni me gustaban ni me caían bien, pero en los que trataba de encontrar algo que me hiciera sentir bien, pues en realidad debía buscar dentro de mí lo que me hiciera sentir tranquilo. 


Tras recordar aquella noche, regresé a mi mullido sillón de Starbucks con una llamada de Lorenzo  que estaría ahí en diez minutos. Septiembre es visible y palpable, y aunque pareciera  que estoy en la misma pista de carreras, esta vez llego a un nuevo estadio, uno que me da la bienvenida para el inicio de una nueva y excitante etapa de mi vida. Salí del Starbucks y aunque no estaba en París, Lorenzo me esperaba en Campos Eliseos para vernos toda la tarde. 

lunes, 11 de agosto de 2008

Karma-Sutra

En mi casa existe una vieja práctica llamada SUMMER OFF, esto se instituyó cuando hace 12 años mi padre tuvo una crisis económica que nos llevó a tener que idear ciertas estrategias para sacar dinero de donde se pudiera. El Summer Off, no es nada más que el nombre que mi mamá le inventó a "vendamos todo lo que se puede vender y que ya no usen mucho"; en esos días yo era muy egoísta y en realidad no sabia la magnitud de las cosas,  por lo que esa temporada era mi infierno carnal. 


El tiempo pasó y afortunadamente el Summer Off se convirtió en la limpieza que anualmente hacemos en familia, nos deshacemos de las cosas que ya no utilizamos y por lo general la regalamos a quien sí le hagan falta. Inmerso entre el OFF de mis papás, mi hermana y mías me encontré con una caja de libros, de los que, debo decir, no somos muy asiduos ¿se nota? y dentro de ella, al revisar me encontré con el más picante y sugerente libro que jamás pensé ver bajo el techo de mis católicos, apostólicos y romanos padres: El Ancestral Arte del Kama-Sutra; estupefacto llegué a dos conclusiones: o que mis papás ya no lo necesitan porque se dan asquito, o quizá necesitan algo más fuerte; en medio de una bochornosa impresión, me quedé con el libro y me lo llevé a mi recámara-que no se mal interprete, simplemente no me puedo deshacer de algo tan atractivo- después, a la hora de la comida miré a mis padres y sea como fuera se quieren, a veces parecen quererse más que antes, es extraño y no les contaré la historia, pero mis padres no tuvieron más parejas que ellos dos. 


Lejos de la melcocha anterior, el sábado en la noche estaba atrapado en la fiesta familiar para uno de mis tíos, cuando del glorioso satélite llegó un sms de quienes se han convertido en mis personas favoritas en este verano, mis amigos José y Ernesto, no tenían ningún plan hecho, pero la cuestión era salir y tratar de divertirnos en esta ciudad: 2 horas más tarde tras el primer contacto, ya me habían recogido y al parecer queríamos ir a SWITCH, sin embargo, la impresión que tengo de ese sitio, al que nunca he ido, es que, a pesar de no ser un santurrón el ambiente es algo pesado y quizá no estábamos en el mood de experimentar, así que por sugerencia de Ernesto nos dirigimos a la Condesa, en el trayecto, José relató cómo su incipiente relación estaba prácticamente por terminar. 


Debo dedicar un brief sobre José, al que conocí hace unos meses y el que desde siempre me pareció un niño tranquilo, educado, inteligente y muy agradable; pero fue hasta semanas recientes que reconocí lo valioso que es en su extensión. Ya en la calle de Nuevo León y a unos decentes 60 KM/HR, pues era José y no yo quien manejaba, seguía la historia, la cual no contaré, pues no me pertenece, pero en pocas palabras el que parecía ser un perfecto neo príncipe azul-fiusha, se había convertido en lo que muchos suelen convertirse tras ver que lo que están iniciando no era lo que esperaban: CUERVOS. 


Llegando al final del relato tuve que preguntar -¿Cómo te sientes?- supuse que diría que estaba triste o que había estado ilusionado o cualquier cosa, sin embargo, contestó -La verdad es que no sentía mariposas en el estómago- Y es  justo lo que se debe sentir cuando quieres estar con alguien. En ese momento supe que José estará bien a pesar de lo mal que se portó su inmaduro maduro de 30. Supongo que en realidad mi amigo tuvo suerte al no clavarse de alguien que no estuvo a la altura. 


Ya en la Condesa, una zona que prefería evitar a toda costa, pues los recuerdos de los días que pasé con mi ex llegaban como vendaval, caminábamos por el Circuito Amsterdam, que antiguamente albergaba carreras de caballos, recordé en silencio que justo en una situación similar esta mi adorada y actual ex cuñada, la novia de mi hermano; es inteligente, guapa, tiene clase y probablemente es lo mejor que mi hermano tuvo o tendrá. Llevan 2 años de noviazgo y él no quiere casarse, no quiere comprometerse. En ese momento el amor se me hizo el mismisimo infierno carnal, uno tan parecido al Summer Off cuando tenía 11 años. Jimena, mi cuñada y yo habíamos platicado días antes por messenger, y se sabía triste, con el corazón roto, me confesó que había soñado decenas de veces estar casada con mi hermano, y tras eso lanzó una sentencia que espero no se cumpla, pues aunque es un patán, quiero a mi hermano con todo el corazón; en palabras textuales Jimena dijo lo siguiente -Todo se paga en esta vida, cuñado, el karma a veces nos recuerda todo lo mal que hicimos- 


De acuerdo con varias religiones orientales, el Karma es una energía metafísica, invisible que se deriva de los actos de las personas y de la cual nadie escapa. En ese momento tuve una regresión y me auto cuestioné "en el Ancestral Arte del Karma...... ¿He tenido las posiciones correctas para que la energía positiva vuelva a mí convertida en un regalo divino?" recordé y recordé, hice una lista de las personas a las que en este año y medio he conocido, quizá en una especie de SUMMER OFF AMOROSO, enlisté a los pocos con los que pensé relacionarme; francamente no pude ponerme una calificación, seguramente por autocomplacencia; me porté mal con uno de ellos, sé que lo hice, sé que me porté como el QUASI novio de José en algún momento; lo hice pero lo hice porque en esos días estaba despechado pero sé que  no es justificación; lamento mucho haber dañado a gente que no lo merecía. Supongo que todos solemos ser víctimas y victimarios. Y temo en que las energías lleguen hasta mi hermano y le hagan vivir en carne propia cada sentimiento de vacío que Jimena siente por él; segurmente estaré a su lado si eso sucede. 


Caminámos con rumbo desconocido, llegamos a la mítica Condesa, que  en la actualidad de mito solo tiene mi adjetivo pues no me gusta, y es que creo que es como la mayoría de sus visitantes, un montón de intensos que creen ser los bohemios de la ciudad, cuando en realidad son tan banales como mi blog. Y claro, como era de esperarse me topé con el exl de mi ex, haciendo cadena en un putrefacto antro al que al parecer no dejaban entrar, y reí en mis interiores,  me di cuenta que él se merece a mi ex y viceversa; cada quien le llega su Karma-novio. Seguimos caminado y en realidad no nos atraía ninguna de las opciones, decidimos regresar a Polanco, de donde originalmente salímos para llegar a la fiesta de un amigo de Ernesto; el trayecto y el estar sin ningún plan en medio de un sábado de verano fue lo realmente divertido, aunque todo el mundo piense lo contrario. Al llegar la cadena de este extrañisimo lugar no se abrió para nosotros, el Karma nos alcanzó, pues nunca la hemos hecho en el Envy, ahí siempre parecemos estrellas de rock. Pero quizá fue lo mejor, pues al cuarto para las 2 sonó mi celular; era Lorenzo, casualmente estaba cerca de ahí, pues llevó a una amiga suya hasta su casa y nos resultó una buena idea vernos en una completa e improvisada cita. 


Terminó mi encuentro con José y Ernesto, y me quedé con Lorenzo, es raro, pues debo decir que la primera vez que me ilusioné con alguién fue muy diferente a lo que siento  actualmente; creo que son como mariposas en el estomago. Platicamos un rato corto en la madrugada, en una calle cualquiera, en un sitio cualquiera, en un momento cualquiera, pero para mí fue especial e incomparable. Nos despedimos, y cada quién tomó rumbo para su respectivo lado del Periférico; en mi recamara pensé en el Karma, y me di cuenta que aun cuando he cometido errores, y he lastimado, tambièn he sabido  hacer lo contrario y puede que sean esas acciones las que hoy me den la que puede ser una nueva oportunidad para ser feliz.

miércoles, 30 de julio de 2008

El Circo del Sol

El verano inició tan pronto la luz del sol de junio 21 iluminó cada rincón del Planeta, aclaro, de este lado del hemisferio. Este año no hay fenómeno del Niño, pero por el contrario los fenómenos de carne y hueso siguen rondando y destruyendo más que cualquier huracán provocado por el primero. Hasta hoy no había escrito y lo lamento profundamente, sin embargo, me encargaba de protagonizar mi blog (wink).


Desde que inició mi incursión en el mundo gay han pasado muchas cosas, quizá más de las que en mucho tiempo había siquiera imaginado, y aunque en su mayoría han sido cosas extraordinarias, hay otras tantas que no son tan satisfactorias. Estas últimas semanas he establecido nuevas relaciones, nuevos amigos, nuevos conocidos. Debo rescatar que estoy sorprendido por la cantidad de personas que valen la pena; pero quizá estoy más sorprendido por el número de advertencias sobre no confiar ciegamente en nadie dentro de este contradictorio y aparentemente hermoso mundo de los gay clase A de la Ciudad. Hay veces que me siento sobre una cuerda floja dando un paso a la vez para no caer al vacío. 


Al salir del closet mis referencias más cercanas y vívidas de lo que era un gay en México eran: mi tío Emi, un yuppie treintón que nunca se ha esmerado en absolutamente nada, dos veces en rehabilitación y sin ningún sentido de la responsabilidad; mismo  que una vez, de vacaciones bajo el sol de Vallarta, me dijo que sabía que yo era gay y que, eventualmente, tendría que aceptarlo para no ser un hombre frustrado, irónicamente el día en el que él salió del closet se volvió un desastre y hoy es quien me previno, yo, no debía ser. Y mi primo Javi, que vive en Guadalajara, y al que hace no mucho descubrí semi desnudo en su perfil de Gaydar.com; sin embargo, tiene novia, y posiblemente sueñe con casarse y tener hijos. Sobra decir que me sentía aterrado al pensar que yo podría convertirme en cualquiera de los dos. 


Este verano me había dado la oportunidad de iniciar proyectos que siempre quise, entre ellos, dejar atrás el recuerdo del pasado e intentar salir nuevamente con alguien que pudiera cumplir mis nuevas expectativas. Cierto día, cercano al fin de semana le contaba a mi amiga Lorena del extraño flirteo con el galán alto y joven de Altavista 147 semanas atrás; la mujer, entusiasmada me hizo mandarle mensajes, mismos que contestó impecablemente, cosa que me sorprendió, y es que, Lorenzo, como yo le llamaré, es precisamente  alguien sin una categoría dentro de las nuevas clases que personalmente creé para saber qué tipo de gay es cada quien.  Camino a su casa, en medio de un embotellamiento muy al estilo ciudad de México narraba  a Lore, un poco de mis nuevos amigos, de lo que veía cada viernes en el Envy y las historias que de él se desprendían, conté en total globalidad cómo es el resto de los antros y vida gay, hasta ahora conocido por mí. Tras dejar a Lorena en su puerta me dispuse como ya es costumbre a quemar un poco de calorías ganadas durante el día. 


Mientras corría el kilómetro 2.203, tenía a NEON NEON en el ipod y recordaba la plática con mi amiga, comparé la pista de baile del Envy y las de los demás antros con un Circo Romano, sí, en realidad son lugares para divertir a las masas, sí, suelen haber animales sueltos, y claro, siempre hay sacrificios humanos. ¿Es el Envy la versión Cirque du Soleil, del antiguo Circo Máximo? Si es así, me intriga mucho saber quién es el emperador, o por lo menos quién representa a la realeza. Debo decir que es un poco díficil pues la premura de mi estancia dentro del círculo puede causar algunos errores, pero creo que hay varias clasificaciones que muchos, con un ojo crítico pueden identificar sin una descripción detallada, pero para mí los más llamativos son: Los Social Climbers, Los Pijos, Los Alternos, Los Bisexuales, Los Maduros Chupa Juventud y los prominentes Closetjetseros, estos dos últimos son los que para mí hacen girar la rueda de la fortuna.


¿Confiar en quienes no tienen nada que perder? Supongo que me complico mucho pensando como lo hacía Jessica Fletcher, en la Reportera del Crimen, pero así me divierto más. Hasta hoy me siento muy cómodo con mis nuevos amigos, se parecen en muchos aspectos a mí, son ellos a los que no me esperaba, son decentes, educados, de buen corazón e inteligentes. Tras su regreso de Nassau y el Caribe, Lorenzo quería verme, así que nos vimos esa tarde-noche, debo confesar que no me sentía tan emocionado desde hace mucho tiempo al citarme con alguien, llegué y esta vez parecía más guapo que la última ocasión en la que nos vimos, probablemente su impecable bronceado, o su extra perfecta sonrisa;  y es que definitivamente hay algo dentro de su armonía corporal que me gusta más profundamente; seguramente es su forma de mirar. Prefiero no adelantarme, prefiero tener esa red de seguridad que me salvaría de una nueva caída fatal, por lo menos hasta nuevo aviso. 


El verano ha estado lleno de sobresaltos, algunos interesantes y otros completamente intrascendentes. El verano pasado fue completamente diferente, hoy no es lo que fue aquella estación, quizá el sol brilla con más fuerza o quizá soy yo el que ha cambiado y he decidido quitarme los lentes oscuros. Este verano es el primero tras enfrentar mi mayor secreto, es el primer verano en el que a pesar del calor, el sol no arde. 

Fade a Negro.

(Nunca fue publicado en su fecha original)


Guillermo había alcanzado, lo que para él, era el éxito personal, se estaba convirtiendo en un solicitado director de comerciales, sus negocios pintaban para bien y lo más importante era que había conocido al amor de su vida: Alejandra, con quien se casó hace apenas un año y once meses. El storyboard que había planeado durante años parecía llevar buen ritmo, sin percatarse que en medio de la acción estaba su fade a negro. 


El viernes, durante un poco saludable desayuno, mi madre me tenía todas las nuevas de nuestros conocidos, parecía impaciente en decirme lo que seguramente sería un buen ataque para alguna de mis tías, a las que detesta tanto, sin embargo, esta vez no parecía estar regodeándose de gusto por lo que me iba a contar; y es que el esposo de Ale, la mejor amiga de mi hermana, había muerto tras un extraño y súbito paro respiratorio; para mí fue shockeante por diversas razones, la primera era su edad, su nuevo status pero sobretodo estaba sorprendido por Alejandra, de la que contaré un poco más adelante. 


Esa tarde salí con Lorenzo, el altón que conocí en Altavista 147; debo decir que hay algo que me intriga en él, probablemente sea su extraña posición dentro y fuera del closet, pues aunque puede ser abierto en algunas cosas, en otras prefiere la total solemnidad; y caminábamos por Reforma a la altura del Museo Rufino Tamayo mientras le contaba del duelo en mi casa; tras el relato, acongojado, solamente pudo sentir pena por la pobre amiga de mi hermana. 


Como era natural asistimos a los funerales de Guillermo pero la mañana no ayudaba, parecía que el estado del tiempo estaba de lado de la mala suerte, llovía como últimamente lo ha estado haciendo en la Ciudad de México. En el funeral había un montón de caras conocidas, todos parecían sentir un profundo dolor por un hombre que según dicen era todo corazón, al ver una fotografía suya recordé la ultima vez que lo vi: mi hermana, Alejandra y su esposo tenían unas ganas incontrolables de conocer el Patrick Miller, club al que asistía con regularidad entre marzo y abril; recuerdo que Guillermo me ofreció participar en alguno de sus proyectos; era un tipo calmado, quería mucho a su mujer, la mejor amiga de mi hermana. Tras el flashback volví a la realidad, y debo decir que nunca me han gustado los funerales, no puedo con el dolor, solo he ido al de mis abuelos. De entre la gente apareció Ale a quien conocí cuando ella tenía unos 13 años,  recién se había mudado a la casa de la mejor amiga de su madre, la que había muerto unos meses atrás, sin embargo, a mis ocho años  de entonces poco entendía  la muerte o los duelos o pensar en que alguien se te fue para siempre. 


Lorena, mi amiga, pasó a mi casa el domingo por la tarde y me habló sobre el que ya bautizó como "El duelo y Resurrección" no puede olvidar a Jorge, su ex,  aunque tiene que hacerlo para después iniciar su proceso de sanación,  y traté de comparalo pero no  era imposible, pues Guillermo y Jorge eran muy diferentes. ¿Cuánto dura el duelo de una relación con alguien que nunca te quiso de verdad? recordé mi duelo tras la abrupta ruptura con mi ex, reviví el gran vacío que sentí cuando me dijo que no había podido enamorarse de mi, y el tiempo que desperdicié produciendo su glorioso regreso tras un milagroso cambio de parecer me buscaba en medio de  una tormenta gritaba que no me marchara pues no podía vivir sin mí, que me amaba y que nunca me dejaría, fade a negro. 


Durante 8 meses esperé algo que nunca ocurriría, tras varios intentos, tras noches larguísimas en las que el hueco en el estomago se hacía más grande y el vacio en mi corazón era insoportable, decidí enterrar cada recuerdo y cada cosa que me lo recordara, había soñado con un fantasma que en vida no había querido estar conmigo, y decidí de una vez por todas vivir mi duelo. Hoy mi hermana habló por teléfono conmigo mientras me encontraba escribiendo el que sería el blog número cuatro, le pregunté por Alejandra y me dijo que estaba más tranquila: -Me contó que fue tan feliz en este tiempo que no le importaría volver a sentir este dolor con tal de volver a vivirlo-  aseguró Ale. 



Hay gente a la que nunca olvidaremos, gente a la que no podremos borrar aunque queramos, siempre viviremos duelos, pues siempre hay comienzos y finales, pero lo interesante es vivir intensamente en la búsqueda de la felicidad aunque dure un breve lapso, aunque dure un parpadeo, pues son esos instantes los que siempre nos acompañarán.  


Fade a Negro. 


martes, 1 de julio de 2008

CHANEL No. 3.1416

Todos le tememos a algo, mi abuela por ejemplo le temía al desarreglo, por lo que cada vez que la veíamos debíamos lucir perfectos de pies a cabeza; mi padre le teme a los gatos, no acepta ni a Hello Kitty; mi hermano teme a transitar por el norte de la ciudad, afortunadamente no tiene mucho por qué ir para allá; pero la mamá de Lore, una de mis mejores amigas, le temía a los accesorios de imitación, y como es una buena y devota hija decidió regalarle una nueva cartera Chanel. 


Entramos en la opulencia que solo una tienda como Chanel puede brindar y a pesar de no ser asiduo a marcas tan costosas, admito que me divertí; Lore, una fashionista secuestrada por su sueldo, se probaba vestidos mientras yo le daba el visto bueno. hora y media más tarde salimos con una cartera negra para su mamá, envuelta exquisitamente. 


Calles más adelante nos detuvimos a comer cerca del Parque Lincoln, y platicábamos de lo más cotidiano cuando después de un silencio me confesó que aún pensaba en Jorge, su ex novio, inmediatamente su expresión cambió a su polo más árido; su rompimiento fue inesperado, trágico y absurdamente dramático; Lorena no sabe recuperarse de algo que no le dejó nada bueno. La comida terminó siendo una consulta psiquiátrica, su diagnóstico: "No dejaré de amar a Jorge", mi diagnóstico: "Pinche Jorge". 


De regreso a mi casa me quedé pensando en Lorena y su presente, y me pregunté: si Chanel, Armani y Prada dictan las tendencias de la moda, ¿Quién dicta las modas del amor? Porque hoy en día todo el mundo sufre por amor, o peor aun sufre de desamores: gays, bugas, lesbianas, guapos, feos, grandes, chicos, inteligentes y bobos, nadie se salva. 


"Quizá el amor está pasado de moda" me dijo mi mejor amigo Fernando, uno de esos bugas ultra inteligentes y modernos que lejos de crear una barrera cuando le dije mis preferencias, nos unió más. Y le conté del suceso tras la cartera negra y exquisitamente envuelta de la mamá de Lore, pero creo que abrí una vieja herida, pues Fer muere por Lore. Al parecer el amor que está de moda está hecho en China.


Ya en mi recamara, con la pantalla de la maquina como única luz;  abrí un cajón con un millón de cosas de las que no puedo deshacerme pues muchas me hacen sonreír pero  otras me enfrentan a lo que yo le temo: círculos sin cerrar. Fue extraño toparme con el último vestigio de mi ex novio justo en el momento en el que de mi msn brincó un nuevo mensaje; estaba seguro que lo había bloqueado, era, naturalmente, mi ex, deseándome un féliz verano "¿Qué se cree?" Pensé; claro que no le contesté, horas antes había regañado a Lorena por utilizar sus neuronas en alguien que no la quiso por lo que yo utilizaría mi tiempo en algo más productivo. Salí de ahí y lo único que quería era desconectarme por completo de la situación. 


¿Sufrir por amor, está de moda? si así fuera, Coco Chanel estaría completamente trendy y Lore, y Fer y yo; sentado en una de las mesas del jardín de Altavista 147, cerca de mi mesa había un solitario alton, de muy buen ver,  parecía estar envuelto tan bien como la cartera negra Chanel,  pero joven para mis gustos, que se reportaba cada tanto, su presencia lejos de ponerme nervioso me hacía sentir intrigado, ¿será gay? es muy masculino para serlo, pero pretendí no hacerle mucho caso, hasta que simplemente en uno de esos cruces de miradas levantó la ceja izquierda, señal perfecta para hacer un acercamiento. Saqué su dirección de Facebook, el nuevo y más útil instrumento para conocer a alguien que poco has visto; lo mantendré en el anonimato, aun no sé si haya una retroalimentación después de un ligue tan extraño. 


Lorena me habló esa noche, me contó que no quiere volver a llorar por Jorge, aunque le cueste trabajo. Volví a abrir mi cajón y retomé mi filosofía favorita "renovarse o morir", decidí tirar su último recuerdo, pues hoy ya no tiene sentido, pasó de moda. 


¿Será un problema generacional?¿Será que el  mundo prefiere sufrir en lugar de entregarse a algo tan sencillo como el amor? No me rindo, nunca lo he hecho, porque sé que hay millones como yo allá afuera con el corazón incompleto y una armadura que los hace ponerse en guardia y a la defensiva. O es que quizá la mayoría se conforma con la versión de imitación...

martes, 24 de junio de 2008

El Coloso

¿Alguna vez les ha pasado que regresan a un lugar que solían conocer y al llegar lo ven pequeño, poco interesante y te preguntas por qué cuando eras niño lo creías inmenso y espectacular? Apuesto a que sí.


El viernes me encontraba lejos de mi casa y por segunda vez visitaría el antro Gay más nuevo de la ciudad, y no es muy original o trendy, no te encuentras gente diferente a la que se suele ver cada fin de semana, pero  por mucho dista kilómetros del choteadísimo Lipstick; escribo, naturalmente del Envy, que en años bugas se hacía llamar Hindoo, y que, en sus buenos tiempos congregaba a lo mejor del mundo fiestero fresa de la ciudad. 


Desde días atrás tenía pensado ir, primero porque uno de mis nuevos amigos celebraría su cumpleaños y segundo por Mariana, una de mis amigas más cercanas y asidua a lugares gay y es que aun en pleno uso de sus facultades heterosexuales, disfruta como pocos nuestras fiestas. Llegamos y parecía estar viviendo lo mismo que una semana atrás aunque cada vez son más guapos, lo acepto; entré y  saludé a un par de conocidos, estuve un rato en la mesa del cumpleañero y todo parecía normal.


Es difícil recrear el momento, pero mientras estaba en la barra, un viejo conocido se acercó para presentarme a su nueva conquista, justo cuando la gente y el mood eran uno de los más divertidos, lo vi por primera vez en carne y hueso, siempre fue una leyenda, siempre me pareció perfecto, sé demasiado de él y para mí, su recuerdo  era indestructible, justo frente a mis ojos viví en carne propia el dicho “el mundo es un pañuelo”.


El destino me ponía por primera vez frente a frente con Diego, el ex de mi ex. Hoy no contaré la historia de mi primer amor, no hay tiempo para contar todas mis equivocaciones y omisiones. Lo saludé con toda naturalidad, en ese momento pretendí no saber nada de él, como si mi cerebro hubiese suprimido su nombre y los lazos que tenemos entre nosotros; tiene buen tipo, es guapo, no puedo negarlo, pero en ese momento no me sentía indefenso como solía sucederme, cuando mi ex hablaba embelezado de Diego; quizá eran los tres caballitos de tequila que ya tenía dentro.


Diego platicó cinco escasos, pero eternos, minutos de cualquier cosa; él no sabe quién soy, ni mi historia, ni el amor que toda la vida le tuvo mi ex aun cuando estaba conmigo, ni siquiera recuerdo lo que dije, quizá eran los tres caballitos que ya tenía dentro. Cuando se marcharon tuve que ir al baño, en el camino mil flashes regresaron a mi memoria, desde la primera vez que oí hablar de él, las veces que traté por todos los medios ser mejor que una persona que no conocía, los días en los que rabiaba de celos al oir todas sus historias,  las noches en las que investigaba en su facebook y trataba de ver en qué yo lo superaba, las madrugadas en las que me preguntaba ¿Qué tiene tan especial? ¿Por qué no puedo ser tan grande como él?, definitivamente estaba enamorado y era un poco infantil, lo sé.


Estando en el baño, lavando mis manos, y aun con una cabeza llena de pensamientos salí y me senté en una banca que tienen en uno de los pasillos y me di cuenta que Diego, el verdadero, el de carne y hueso, el gran amor de mi ex, era simplemente uno más, era aquél que había jugado con él y que le había dejado un hueco en el pecho, era ese mismo que había hecho del primer amor de mi vida la persona que más tristeza me causó; en ese momento sentí como un terremoto dentro de mi cabeza, quizá eran los tres caballitos de tequila que ya tenía dentro, o quizá fue que las lecciones, el tiempo y la vida me han puesto en un nuevo lugar en el que las cosas se ven tal y como son en realidad; porque hoy nunca es como ayer, porque el cliché “todo pasa por algo” es cierto y el tiempo cura todas las heridas, incluso las que se pensaban hondas y permanentes.


Diego no es más un enigma para mí, me quité el gran misterio de su existencia; me di cuenta que estoy listo para nuevas cosas. Salí de ahí tras un terremoto mental, y a pesar de que Rodas y el Envy están en tiempos y latitudes distantes, esa noche otro Coloso innecesario había caído.

 

miércoles, 18 de junio de 2008

Asistente de Vuelo

¿Yo? Nací a mediados de los ochenta, por lo que, si sacan cuentas, es durante el presente cuando estoy viviendo los años más ajetreados mi vida. Estudio, vivo y me enamoro en la Ciudad de México, soy sureño de nacimiento y por práctica.  Hace unos años pensaba que mi vida no tenía mayor complejidad que la de cualquier otro ser humano en la faz de la tierra; pero ahora que lo pienso, vivo en una ciudad con más de 20 millones de habitantes, seguramente cosas interesantes pasan de vez en cuando.  


Después de cierto tiempo, me di cuenta que el closet no es más que un lastre en el que, de no cambiar,  viviría los 75 años, que en promedio me pronostica la ONU por ser mexicano y decidí asumirme por completo y  entonces dejé el miedo atrás, o quizá fue exactamente que por miedo preferí aceptar lo que soy y vivir lo que me tocó, sin embargo, no escribiré sobre eso…apuesto a que hay muchísimas historias que  lo relatan a perfección. 


Me declaro un total debutante en las artes del mundo gay, hace apenas unos 10 meses que mis más cercanos saben y hasta hoy no he recibido más que muestras de que México no es aquel país desértico con rancheros montando a caballo de mente cerrada y criterio pequeño, muy a pesar de lo que muestra el canal 2 a las nueve de la noche.


En mi etapa como debutante las preguntas van y vienen ¿qué tipo de hombre soy? ¿qué tipo de gay quiero ser? ¿Me enamoraré? ¿Cómo es el futuro para nosotros?  Supongo que no hay un guía o un gurú dentro de todo esto que pueda asistirme; lo único que queda es observar y decidir, puede que lo más importante ya lo decidí. Creo que todos los que estamos en esta peculiaridad nos hemos sentido ajenos a las realidades de las personas con una preferencia regular y por tanto diferentes, y aunque lo somos, ahora en practica me doy cuenta que no somos tan distantes de nuestros símiles heterosexuales.


Sí, el mundo gay es un campo de batalla, una neo jungla que hace ver a los pasajes bíblicos como un cuento para niños; es un mundo en el que he decidido entrar, a pesar de que muchos lo nieguen, es divertido. No sé por qué no me parecía atractivo en un principio, pensé que lo único que encontraría serían hombres viciosos, locas y toda clase de gente sin escrúpulos, y la verdad es que el mundo gay tiene de todo, como la vida misma; pero he encontrado gente que vale la pena; por eso quise hacer este blog, contar lo que me ha tocado vivir, hablar desde la perspectiva de mi anonimato. Quizá podría contestar las preguntas a algunos que necesiten alguna asistencia en el camino.