jueves, 14 de julio de 2011

El Atlantis

Ciertamente habrán escuchado aquella expresión "todo en la vida son ciclos" "todo lo que empieza tiene un final" y ya lo decía Carlota, según Fernando del Paso, refiriéndose a la muerte: "todos los días llegan alguna vez".

Siempre recordaré por qué inicié este blog; lo recuerdo porque nunca antes había escrito desde mi punto de vista, hablando de una vida que sólo era para mí; me encerré en el anonimato para decir lo que se me ocurría, para poder hablar de a quién amaba y a quién no; empecé de manera frívola y superficial e infantil, que me llena de cierta nostalgia al leer los primeros posts; y que, con el tiempo, casi al final se convirtió en una válvula para dejar fluir todos los rencores, sinsabores y la profunda desilusión que junté en mi transición.

Pero "todos los días llegan una vez" y ayer antes de dormir supuse que no podría empezar otra cosa si Asistente de Vuelo no terminaba. Y tal y como inició: con un post corto, simple, entusiasta, que no tenía otra pretensión más que aclarar mi mente, lo termino igualmente. Y pienso mucho en que todo acaba, la amistad, el amor, el verdadero amor, el dinero, la vida, la juventud, la tristeza, los rencores, los días nublados y los soleados, la mala suerte, las ganas de llorar, la risa, la infancia, el dolor, el sexo, termina el futuro y el presente. Todo.

A veces no notamos lo felices que somos o lo completa que es nuestra vida sino hasta que el tiempo pasa y miramos una fotografía pensando "en ese entonces lo tenía todo y no lo sabía", nos llena de melancolía pensar en lo que desaprovechamos por perder el tiempo en muchas otras cosas; y es que en los últimos tres años entendí que no se tiene que ser perfecto para ser feliz, ni tener "todo" para tenerlo todo. Que no se debe desear lo que no se tiene porque quizá "eso" nunca llegará y el resto, lo que sí existe es menospreciado. Aprendí que todos los días llegan y que soy débil ante el "adiós". que no dejo de amar tan rápido como acaba el día y que a pesar de todo puedo reinventarme; que cada día sin tristeza es un día de felicidad.

Es el último post desde Asistente de Vuelo; el último hablando de una transición que marcó mi vida por completo. el último. Quiero hablar de muchas otras cosas, no sólo del mundo gay o de los procesos implicados; creo que lo dicho aquí es parte del pasado.

Gracias a quienes me leyeron, a quienes se identificaron conmigo en algún punto. A quienes me felicitaron y a quienes me odiaron.

Mirar horizontes más lejanos nos da la oportunidad de soñar con emprender nuevos viajes.

martes, 8 de febrero de 2011

Yo, la ULTRADERECHA

Vientos polares cobijan la última etapa del invierno que ha prevalecido en este incipiente y novel año; un año nuevo prometedor que dejó atrás el que estuvo llenó de cambios, revoluciones, contradicciones y agridulces.

Tres diferentes oficinas tuve que recorrer para finalmente empezar a establecerme en una que, espero, me haga echar raíces. Sin embargo, el dos mil diez me transformó en un esquizofrénico emocional, una especie de "odiotodo" un dictador al que no se le debe contradecir; un ente caprichoso y vengativo.

Es extraño como a pesar de encontrar certezas uno puede sentirse tan contrariado, tan contradictorio; será que ¿entre más se tiene más se quiere? o quizá sea que no se sabe lo que se quiere.

Lo cierto es que este año tiene la promesa de ser diferente al anterior; quizá este año pueda perdonar lo que aun no he olvidado, quizá este año pueda abrirme y dejar que la gente piense tan distinto a mí que pueda encontrar coincidencias. Quizá este año deje de ser el ultra conservador en el que me convertí para protegerme.

Hoy soy peligroso para la sociedad, soy un ser humano que se alegra de las ridiculeces de los demás, que crucifica y se regodea en sus triunfos; no logro entender la estupidez, pero quizá soy yo el que vive en ella.

Sé que necesito continuar el proceso de cambio que inicié hace un año, sé que nunca seré la persona más agradable ni con más amigos del mundo, sé que siempre seré un poco difícil; pero bueno, siempre es bueno tener proyectos a largo plazo.

Por lo pronto sigo con mis demonios, con mis fantasmas, con mi ultraderecha, siendo un peligro latente para quien me dé la espalda; algo creativo saldrá de todo eso. Bienvenido dos mil once.