jueves, 11 de marzo de 2010

Los Niños Bien

En mi casa siempre se habló de las bondades de ser "niño bien", "de casa" y "de familia", para mi esos términos siempre fueron familiares, tangibles, pero a la hora de la hora las cosas parecían no ser tan claras y precisas. En la escuela había que ser meticuloso a la hora de clasificar a alguien de esa manera.


Pero quién es un "niño bien", qué lo hace tan "bien", tan especial... pero sobre todo ¿Cuál es la cancha en la que juegan estos niños en el mundo gay? Sin miedo a pecar, me presento como un niño bien; y aunque no te marcan con chips o certificados a la usanza de los perros de buena raza, heredé este representativo de mis papás que me educaron bajo estrictas costumbres y malcriaron emocional y materialmente; así también me transmitieron sus odios y sus juicios sociales. Alguien que se considera "bien" siempre tendrá que tener a sus antagonistas.


Al empezar a definirme gay en realidad no sabía cuál era mi sitio, con quién podía llevarme y aunque el mundo heterosexual nunca fue muy amistoso conmigo, buscaba al resto de los "niños bien". El tiempo pasó y he descubierto que el mundo gay tiene mucho más de estos idílicos personajes de los que jamás imaginé.


Felipe, uno de mis mejores amigos, practicante de la definición "niño bien", y yo estamos inscritos en el más homosexual de los gimnasios de esta ciudad el Centro Qi, de la Condesa; a diario mientras estamos en las caminadoras vemos desfilar a un sin fin de cuerpos perfectos, pero ninguno de ellos nos parece atractivo, ¿Por qué? No todos los gays son iguales.


Readaptándome a la soltería, como un ex presidiario regresando a la vida normal, he vuelto a la fuente de interminables horas de diversión: Manhunt.net, el juguete favorito del 90% de mis conocidos pero que por supuesto no se dice, ni se admite, es cosa de Gente Bien. Y me he encontrado con que las cosas no cambiarán nunca. Incluso hay gente que tiene las mismas fotos de hace 2 años atrás. Con los traumas propios de haber sido educado para juntarte con "aquel tipo de personas" y casarte con "aquella niña que es hija de" resulta atractivo encontrar que haya otros gays que se autonombran "niños bien"; me hace pensar "probablemente pueda salir con él y seremos compatibles y nos enamoraremos y nos casaremos" (ahora que ya podemos hacerlo) pero en realidad esto nunca resulta compatible y mucho menos divertido.


Los "niños bien" a veces te invitan a tomarte un drink y nunca más te volverán a ver, y probablemente llegarán tarde al cine y te preguntarán "cuál de los de la selección nacional te quieres coger"; los niños bien que quería conocer para casarme, no quieren nada serio, y "necesitan definirse", los "niños bien" que conozco quieren algo serio pero pueden acostarse con el país entero de ser necesario, los "niños bien" quieren al príncipe azul pero les cuesta trabajo saber qué buscan. Los "niños bien" se olvidan de ti tan pronto como el día vuelve a iniciar. Los "niños bien" como yo pueden irse de peda cada viernes sin importar que tengan novio; los "niños bien" en realidad son la versión Lomas de Chapultepec de los musculosos que Felipe y yo despreciamos por no ser "niños bien".


México es uno de los países más superficiales que he conocido, la sociedad construye sus juicios en base a lo que alguien posea, su abolengo es comprado y nunca escatima a la hora de colocar a alguien que no considera de su nivel en "el lugar que merece". Sin embargo, hay quienes adoran perpetuar el mote y crean lugares como Envy, la epítome del autoengaño, con el tiempo pasó de ser una idea revolucionaria, integral y sofisticada para un público gay productivo y admirado en el ámbito social, a ser un cliché poco llamativo e interesante.