jueves, 9 de septiembre de 2010

Tarot

Desperté a la mitad de la madrugada, lo hice sin ninguna complicación; de un golpe dejé de soñar, de dormir, para abrir los ojos con la misma facilidad con la que parpadeo durante el día. Sentí una soledad muy peculiar, una que suele recurrir a mí en los últimos meses, una que calmo pensando en el futuro.


El futuro es ese tiempo que se vislumbra lejano e inalcanzable; en el que puedo construir millones de castillos y realidades alternas, uno que alimento con mi auto complacencia; la realidad es que hay a veces que cuando me acerco a él lo pospongo, le escribo una nueva fecha de "lanzamiento" y dejo que siga siendo así de inalcanzable tal y como lo era cuando lo pensé por primera vez. Aun recuerdo futuros pasados, esos en los que me imaginé pero que no espera tan pronto.


Hace unos días mi mamá volvió a hablarme de sus preocupaciones por el futuro, por mi futuro. Percibo su gran temor a que Yo me quede solo; que viva con gatos o con perros, quién sabe cuántas cosas imaginará la mente de mi madre; y entre sus evidentes angustias me contó sobre "el tío Ricardo".


Ricardo es uno de los mejores amigos de mi papá; crecieron juntos, acampaban desde niños, eran vecinos y prácticamente formaron un pasado unido. A los 20 cada quien tomó su propio camino; mi papá conoció a mi mamá y el resto es historia, se decidió por una vida tranquila y convencional. Ricardo por su parte dejó todo y se fue a Inglaterra, aun cuando su familia no lo aprobaba se casó con una alemana y vivió junto con ella en Frankfurt hasta 1988, cuando regresaron a México para iniciar una vida más próspera. Ese año me bautizaron, aun cuando yo hubiese nacido 3 años atrás; y es que mi papá siempre quiso que Ricardo estuviera unido aún más a su presente pasado.


Su vida en México fue un billete de lotería, todo era perfecto, hasta los últimos 2 años. Su carrera, matrimonio y futuro colapsaron casi al unísono, sin vuelta atrás o segundas oportunidades, de tajo. El domingo lo volví a ver después de mucho tiempo y sentí una gran pena por él; y después la sentí por mi, y es que a veces parecería que somos todos barcos de papel que navegamos en aguas inciertas, vamos con una felicidad y parsimonia casi infantil, e ignoramos el oleaje futuro.


Desperté de golpe a mitad de la madrugada y pensé en mis recuerdos "de cajón", los que suelo tener al reacomodarme en la cama, al abrazar mi almohada, justo como alguien tiempo atrás me enseñó, y pensar en mi vida futura. A veces me gustaría tener sueños premonitorios, poder leer el tarot como leo las noticias de los periódicos, leer mentes o por lo menos el café; sin embargo, el futuro es pura ciencia ficción.


Para quien no lo sepa septiembre es para mi el mes del reinicio; y éste precisamente es el que elijo para retomar Asistente de Vuelo, conmigo, un autor anónimo que imagina demasiado, que sueña todos los días, que recuerda mucho y que añora más. Mirar al pasado, como lo he dicho en los últimos dos posts trae recuerdos agridulces, pero son las certezas que busco, pues siempre la historia es la que nos define.


Ricardo ha cambiado, su presente lo redefine; todos lo hacemos, algunos mejor, otros no tanto, pero todos como podemos. Amo vivir en una eterna nostalgia, no es algo que esconda, o que pueda disfrazarse, pues lo evidencio en cada una de mis palabras; cada día es distinto, es nuevo, y lo disfruto cuanto puedo y como puedo, pero me declaro un amante de la melancolía actual.


Pie de Post: Hoy en una semana 100 años nos separan del primer gran festejo de la historia del México actual. Don Porfirio preparaba una magna celebración; su equivalente moderno, lo espero emocionado. Solo los que estamos aquí y ahora formamos parte de la historia, habrán cien años de distancia hasta que aquellos mexicanos futuros nos miren anticuados y llenos de defectos; la historia de nuestro país es razón suficiente para salir a la calle a gritar Viva México. Gran Bicentenario.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

El Heartbraker 2

Las miradas siempre han sido para mi el determinante al conocer a una persona por primera vez; al cerrar los ojos tengo memorizado la manera de mirar de la gente que más quiero: mis papás, mis amigos... o querido como mis ex amores.


Hoy miro mi propio blog y trato de descubrir en su propio pasado, a veces me sorprende haber escrito algunas cosas; hoy me miro tan distante, tan diferente, leo cosas que hoy no podría escribir. Darle un vistazo al pasado siempre trae cosas agridulces,


Me confieso infantil e incongruente, me confieso haber estado apantallado por un mundo gay que hoy desprecio en su totalidad, del que no quiero saber ni tener contacto. Confieso que cometí errores grandes, que me dejé llevar por una necesidad de pertenencia, que me identifiqué con cosas que en realidad nunca me dijeron mucho. Confieso que lo único bueno que saqué de ahí fueron unos pocos a los que quiero y respeto. Confieso que perdí más de lo que gané. Confieso que siento una extraña vergüenza al leer algunos párrafos de mi pasado; pero quizá también son parte de esos famosos ciclos de los que las galletas de Sushi Itto me hablan.


Sin embargo, en mi nueva etapa "colibrí dans les jardins de la Reine" (en realidad solo pongo así como para que les dé risa, pero me refiero a una etapa en la que estoy saliendo con personas) opto por implementar lo aprendido, lo vivido y lo sufrido. Y como lo adelanté en mi post anterior quería contar un poco de lo mucho que me ha pasado en algunos meses en los que estuve lejos de mi blog conociendo y rehabilitándome.


Ciertamente me he alejado de los antros, no del todo, pero no soy ni la sombra de lo que solía ser; me doy cuenta que entre más lejos de ellos la vida es más racional, interesante, didáctica y dinámica. Mientras menos te mezcles en el gran océano de homosexuales no zona roseros, la vida será más tuya y menos del colectivo.


Aunque habrán detalles que contaré con el pasar de los posts, debo decir que desde hace ya un tiempo empecé a salir de nuevo en citas, con gente que me presentan o gente que conozco aleatoriamente; como ya lo decía los ojos, entre otras cosas, son un faro que capta mi atención en lo inmediato, y cuando de miradas se trata solo puedo recordar a "ojos 17"


Contaré que un día salí con un hombre completamente interesante, pasados sus treintas había logrado tener una carrera exitosa en el mundo de la diplomacia, es guapo y encantador; trató de enamorarme con solo dos días de conocerme; decía que mi mirada lo hipnotizaba; me hacía pensar en iniciar algo con él, acceder a pesar de una marcada diferencia de edad; yo dejaría mi propio camino de aprendizaje para dar por entendidas enseñanzas que solo el tiempo brinda; pero lo pensaba porque miraba honesto, sus ojos eran reales, no quería ocultarme nada.


Un día decidí contarle, quizá por error o por simple despecho de uno de los hechos de mi pasada relación que más me habían dolido, que más me herían en su momento; mi ex novio nunca quiso tomarse una fotografía conmigo, en ninguna circunstancia, bajo ninguna primicia, en público o en privado no existen recuerdos fotográficos de los dos. Se la relaté a "ojos 17" y él quedó perplejo; y aunque yo no me sentí mejor al contarla; me abrazó con palabras de asistencia y me prometió que eso no "nos pasaría"; al día siguiente en mi mail existía una fotografía hecha por él de los dos.


Debo decir que aunque hoy me parece un detalle extrañamente encantador, en el mismo instante me asustó, me hizo sonreír de nerviosismo, me hizo ser duro con "ojos 17" y en ese momento me di cuenta que él no era para mi.


No sé si en realidad lo determiné muy a la ligera, o si en realidad mi vida no podría estar ligada a la de él por cuestiones del destino, sin embargo, creo que aunque me costó trabajo preferí no dejar pasar más tiempo y ser honesto; me di cuenta que las relaciones con ese nivel de formalidad se dan entre iguales, no entre un veinteañero y un cuarentón que ha logrado todo lo que se ha propuesto. No lo he vuelto a ver, no sé si quiera hablar conmigo, pero supongo que quedamos en buenos términos.


Supongo que para encontrar al siguiente amor de la vida de cada uno de nosotros tenemos que mirar más allá de lo evidente, así como Leono lo hacía; el amor es irracional, sí; el amor es arrebatado, también; pero el amor también es peligroso, también compromete las entrañas, compromete los días y las noches que le preceden si es que el amor termina. El amor es todo lo que soñamos y todo lo que tememos. Por eso las miradas son hermosas y bellas, y las promesas y palabras encantadoras y las caras hipnotizantes y los cuerpos deseables, pero si no existe un mismo camino o los mismos fines, todo eso tiene como destino el fracaso. Creo que mis propias barreras a todo lo anterior me hace pensar que no estoy listo.

martes, 7 de septiembre de 2010

El Heartbraker 1

La inercia del tiempo nos vuelve menos vulnerables al pasado, nos da una cínica visión de lo que pasó y nos hace cambiar de piel, por una parecida solo que màs gruesesita. Pasado el pesado verano puedo finalmente después de varios meses volver a sentarme y escribir desde el punto menos personal de mi intimidad.


Hace un par de meses cambié de trabajo y dejé el enorme edificio color arena por uno metálico y de grandes ventanas en Paseo de la Reforma; no huele a tortas ni a licuados de guayaba; todos están trajeados y no tengo horario de salida. Me gusta; es distinto, es nuevo, de alguna manera abre un nuevo ciclo en mi vida, la que a veces desestimo por monótona.


Cada mañana me reúno con mi jefe y otros tantos licenciados, mismos que parecen haber estudiado para cambiar caprichosamente de ánimo y de decisiones. Sobre la gran y redonda sala de juntas, la secretaria ejecutiva selecciona los más importantes periódicos y aunado a ellos los más escandalosos rotativos de nota roja; confieso que me he hecho un asiduo lector de ellos, el morbo que regodea ese momento es incomparable, antes solía evitarlos, pero al parecer mi piel es más gruesa.


En la portada: descabezados, desmembrados, mutilados, infartados, todos muertos por violentas e inesperadas situaciones que los llevaron a terminar con su existencia. Siempre pienso en lo que pasó por su cabeza justo antes de morir; probablemente, en el caso del descabezado, un machete. Pero ¿en el resto?


¿Terminar ciclos es un proceso con avisos y memorandums? o ¿terminan de tajo, como si los machetearamos? En los meses transcurridos desde que mi relación terminó, mi Jesús-Berlín 89, y mi resignación; muchas cosas han pasado, entre ellas tratar de volver a salir con alguien. Definitivamente encontrar un hombre es una de las tareas más desgastantes existentes desde que las máquinas de vapor simplificaron el trabajo.


¿Dónde trabajas? ¿Dónde vives? ¿Qué haces en tus tiempos libres? ¿Con quién te juntas? ¿Eres jotito? ¿Te gusta Lady Gaga? ¿Vas a Envy? ¿Eres de ambiente? ¿Qué coche tienes? ¿La tienes grande? ¿Quieres salir de viaje conmigo? ¿Cómo te vistes? ¿Te gusta tener sexo con cinco o más? ¿Por qué no contestas mis llamadas? ¿Leíste mis mensajes? ¿Por qué ya no me haces caso? ¿Te caí mal? A veces siento que estoy en un pésimo sit com gringo. Extranjeros, bisexuales, ex casados, veinteañeros, exitosos, mediocres, norteños, sureños, regios, tapatios y otras peculiaridades son las que me he topado en tan poco tiempo; es un hecho que esta ciudad está llena de nosotros y parecen multiplicar el número; hasta hace unos días pensaba que todo se trataba de no poder encontrar al indicado, a ese que al conocer se me borrara el pasado y solo "me hiciera mirar hacia adelante", pero en realidad soy Yo quien tiene el problema.


Es un hecho que cada día es un poco distinto, es un poco distante; es una oportunidad de algo nuevo, de abrir un nuevo ciclo. Porque todo el mundo habla de ciclos cuando yo les digo cómo me siento; mi mamá toma pastillas con hormonas para no perder la cordura en su menopausia, es feliz y se dedica a hacer un millón de cosas, busca amigas y ese tipo de actividades, desearía que hubieran de esas pastillitas para aliviar otros males. Supongo que los cierres de ciclos son como los barros: duelen mucho, te hacen llorar pero son dolores que se soportan, que no matan ni que te dejan en cama por muchos meses.


He leído sobre Yoga, sobre autoconocimiento, sobre gente que la ha pasado mal en la vida, me fijo todo el tiempo en el reloj para pedir felicidad a las 11:11; siempre que conozco a alguien finjo emocionarme y embelesarme, y trato de sonreír cuando tengo ganas de sentirme mal; pero el hecho es que nada de eso funciona más que el tiempo. Creo que poco a poco relataré mis últimas citas, con hombres particularmente interesantes, pero de los que no pude engancharme; a veces no puedo negar que tengo buena suerte en eso de conocer a gente, pero es un hecho que sigo dejando que el momento de leer la nota roja sea uno de los momentos más emocionantes de mi día.

Los Santos y Resucitados (150 Grados)

(Originalmente escrito para www.150grados.blogspot.com)

MARTES 30 DE MARZO DE 2010


Vivir con el corazón roto, con un recuerdo constante y un vacío crónico puede llevar hasta al más fuerte a una debilidad continua; al ingreso de una rutina desgastante, monótona; un círculo vicioso que nos hace preguntarnos ¿Quiénes somos? o si en realidad nos convertimos en lo que nuestra dolida mente nos dice, y nos cuesta trabajo pensar en cómo éramos cuando el amor estaba a nuestro favor.


Las madrugadas son largas cuando la mente juega con su poderoso archivo de recuerdos, nos hace soñar y nos perfora el estomago con recuerdos generados y transformados. Despertar en medio de la noche y darse cuenta que nada de lo que sucedió mientras dormía ocurrió, me hace dar vueltas hasta que el sol sale de nuevo.


Mientras manejaba al gimnasio, ese mismo en el que me metí para cambiar parte de mi vida y ordenarla, pensaba en todas las semanas, en los días y noches que he recordado sin parar, que he fantaseado, e incluso, pienso esos momentos en los que me he torturado con algo de lo que estoy en proceso de terminar, para así poder resucitar de mi pasado y continuar con lo que vivía antes de conocerlo.


Los ex amores nos dejan aprendizajes, el mío lo hizo en muchos niveles, me cambió, por eso reprocho al pasado; reprocho mi ceguera temporal, la misma que al irse me aclaró todo los errores cometidos. A 10 Km/hr, trotando en la caminadora y con Felipe, mi mejor amigo, a lado le cuento mi último sueño, el más reciente en el que "el ex" aparece; y al terminar de hablar y darme cuenta de mis palabras llegué a la conclusión de que conforme pasa el tiempo, la imagen de mi ex se ha santificado, de tal manera que no importa lo que en realidad sucedió, parecer ser que lo he reescrito para que el dolor sea continuo y fluya como un vendaval eterno en donde refugiarme.


¿Soy aquel que puede pasar años sin olvidar, viviendo de su pasado? ¿Mi capacidad de reinvención terminó así de simple? me preguntaba mientras me veía en el espejo de la visera del coche; soy un conductor descuidado, no puedo evitarlo. Lo cierto es que aun hoy estoy enganchado con mis errores, con mi poca tolerancia a los errores.


He tratado de cambiar todo lo que pueda recordármelo, he extralimitado mis capacidades para que el hoy nada se parezca al ayer; incluso mi cama es nueva; me duele no soportar los recuerdos; me duele darme cuenta de todo lo que he cambiado en 4 meses y anhelar que él conozca en lo que me he convertido, porque en este momento no importa cuánto logre hay días que simplemente me siento en un hueco, anhelando un tiempo que hoy miro perfecto, pero que no lo era. Puedo escribir horas sobre lo que siento, y sobre lo que recuerdo, no importa dónde mire, o qué coma, o qué hable, siempre habrá algo que me haga pensar, siempre habrá algo que corte de tajo mi sonrisa.


¿Cuándo es suficiente?¿Cuándo estaré convencido de lo que todo el mundo me aconseja que haga? ¿Cuándo dejaré de recordar con este reproche al hombre que Santifiqué de la noche a la mañana? ¿Cuándo dejaré de pensar en ti?


Honestamente me he rendido a meter el acelerador, me declaro harto de querer conocer a alguien que me pueda hacer olvidarlo, pues siempre que lo intento me parece más inútil, más absurdo y menos convincente. El libro de la Biblia dice que Jesús resucitó a los tres días, y pienso que quizá yo voy en mi segundo día; creo en la resurrección, creo que el pasado que hoy me hace sentir una chinche un día simplemente me hará sonreír. Creo que un día simplemente dejará de doler, no sé bien cuándo, ni cómo. Pero espero que sea pronto.


Mi vida está en la época "Jesús-Berlín 89", la nombré hoy porque creo que estoy en el proceso de regresar al juego, conseguí un nuevo trabajo, mucho mejor que el actual, conseguí salirme con pocos rasguños de un mundo gay inmundo, conseguí convencer a mis papás de mi credibilidad, conseguí recuperar la convivencia con mi familia, conseguí reducir mi cantidad de amigos para quedarme con los más valiosos, conseguí tener una nueva disciplina de vida a algo más sano e inteligente, lo conseguí pero aun no estoy orgulloso de ello, pues nada me hace sentir libre de mi pasado.


Bienvenidos a 150 Grados, mi nuevo blog, espero que me lean; sé que no soy lo más positivo, pero de eso se trata resucitar y cambiar, de procesos que solo el tiempo pueden concluir de manera sabia y poderosa.

AG.