La Naturaleza ha dotado a los seres vivos de increíbles y sofisticadas formas de inteligencia y parece tener una especial predilección por los humanos, a los que nos ha regalado muchísimas habilidades: hablamos, unos mejor que otros. Racionalizamos, unos muchísimo mejor que otros. Nos Comunicamos: aunque algunos con mayor facilidad que otros; y Vestimos: evidentemente hay quienes lo hacen mucho mejor. Y nos Relacionamos...
Entre anaqueles atiborrados, en la librería Rosario Castellanos de la Condesa, inicia mi relato, aunque, en realidad, la mayor parte de él se desarrolla previo a este instante. Mauricio, Alberto y su novio Andrés, José, Lorenzo y yo buscábamos el que será el primer libro que leeremos en una especie de Club Literario pero mientras eso sucedía desmenuzábamos a detalle lo sucedido la noche anterior...
A la llegada de los españoles y su colonización un sistema racista de castas fue implementado para catalogar, nombrar, distinguir y en algunos casos señalar a los nativos y nuevos residentes de la Nueva España, hoy, mi hogar: México. Este sistema tenía muchas maneras de separar a españoles con mestizos, mulatos, chinos, cholos, y como en todo habían algunas castas con predilecciones... El tiempo pasó y las castas desaparecieron, simplemente dejaron un remanente en una sociedad con altísimos juicios raciales... pero en el sentido gay ¿Deben existir las castas; más allá del color de la piel? los gays nos separamos en diferentes grupos; y el sentido en el que cada quien pertenece a cierto sector le da un lugar especial en la intrincada pirámide social del mundo homosexual, ¿Deben existir o en realidad ya existen?
La noche anterior al "cultushopping" en la Rosario Castellanos, sucedía la muy anunciada, y esperada fiesta de cumpleaños de nuestros amigos Manuel y Mauricio. Desde medio día ya había iniciado el arreglo inmaculado de la decoración azul y blanco, el envío meses atrás de la e-invitación por Facebook en la que el RSVP había llegado a 86 confirmaciones, y la emoción de los festejados estaba al 100%. Nada podría salir mal, pensé, aun cuando existía la amenaza de ser puente y que los asistentes confirmados no llegaran. La mayor parte de los llamados a la fiesta son personas que conozco, no desde hace mucho, pero con los que tengo cercanía; todos tienen un mismo tipo, podría decir que entre los diferentes grupos conocidos en el ambiente en el que nos movemos somos los mejores, los más divertidos y los menos traumados.
Vestido especialmente para la ocasión en amarillo, llegué junto con Lorenzo, que día a día se siente más cómodo y en confianza en un ambiente que siempre sintió ajeno. Saludamos a la gente que conocíamos, que para ese momento eran la mayoría, sin embargo, conforme pasó el tiempo empezaron a arribar decenas de personas a las que no conocíamos; incluso en algún momento que en realidad fue gracioso, José se topó cara a cara con un "conocido" de Facebook, ese tipo de encuentros siempre son incomodos pues la mayoría de las veces prefieres hacerte el occiso, así que, naturalmente Jos prefirió seguir su camino hasta la barra y servirse un tonic; en fin la música aumentó el volumen, así como el afluente de personas, minutos más tarde estaba rodeado por personas que había visto pero que por todos los medio evitaba ¿Por qué?, simplemente me divierto de una manera diferente, y en realidad soy más discreto.
En un álgido punto de la fiesta se acercó hacia mí Alberto, y al oído nos invitó a la fiesta de uno de los grupos más famosos dentro de nuestro círculo, que hasta ese día no tenían sobrenombre, sin embargo, hoy los bautizo como "las lobas" son guapos, atléticos, de buenas familias, no puedo negarlo; son bien conocidos por su excesivo elitismo, Alberto y yo coincidimos en decir que la mayoría tiene un trauma y resentimiento intrínseco en ellos mismos, derivado de su nula aceptación, "las lobas" creen que el destino les jugó una mala broma al hacerlos homosexuales. No existe en realidad un líder marcado o por lo menos aun no lo identifico; mi ex: C, es, al parecer, el flamante miembro de esa extraña e inflada elite. Poco a poco convencí a Lorenzo, José y Andrés de desaparecernos una hora de la fiesta de Manuel y Mauricio.
Con varios tonics, martinis, y cocktailes abordamos el coche y nos mudamos de Bosques a la Herradura, donde la fiesta de una "loba" tomaba lugar. Cuando llegamos en realidad los guapos sobraban, todos ellos son miembros fuertes en el grupo de amigos del Envy, por lo que no era difícil toparte con ellos cada viernes, su mesa era la siguiente a la nuestra. Al entrar había luces de colores, muy poca claridad pues la máquina de humo funcionaba cada 15 minutos, saludamos a nuestros conocidos, y debo decir que no pasaron más de un par de minutos para sentirme completamente incómodo, empecé a tomar más tonics, y si hacemos cuentas, yo ya no podía manejar. Lorenzo conocía aun menos personas, pero a él lo conocía uno de los miembros del mencionado grupo.
Para efectos dramáticos simplemente diré que tras desaparecerse, lo busqué hasta fuera la calle y lo encontré con este personaje al que describiré como J.A... a quién conozco con pésimas referencias pues es la destrucción una de sus mayores aficiones, es alto, feo, sus dientes son chuecos y se está quedando calvo, sus brazos son débiles y su mirada tiene un dejo de superioridad patético, habla con confianza y grandes aires de grandeza; llegué entre ellos dos y probablemente mi nivel de alcohol se bajó al verlos juntos, pues J.A semanas atrás se acercó a preguntarme sobre la identidad de mi novio, ¿por qué? le gusta, ¿le importa que Lorenzo sea mi novio? su respuesta fue: "Es muy guapo"... tomé a L de la mano y lo llevé dentro de la fiesta, minutos más tarde regresamos a la fiesta de Manuel y Mauricio.
De regreso a Bosques era como si hubiéramos cometido un error, simplemente porque ahí la tensión de pretender ser y tratar de ser no existe, supongo que a pesar de que ambos grupos son contemporáneos no nos llevamos por esa misma razón, "las lobas" no son precisamente las personas más amables, y hay integrantes que son mucho más letales que otros, pero eso lo sabría hasta días más tarde.
A Lorenzo lo conocí un día de primavera, es muy alto, tiene ojos verdes y la piel muy blanca, su pelo es en exceso rizado; sus manos son perfectas, sus dientes solo son opacados cuando sonríe pues no sabes qué es mejor; es un gran creyente de Dios y de la vida, puede ser simple o muy complicado; adora la comida y el ejercicio, besa increíblemente y puedo soñar 3 días seguidos con él. Sus pies son fríos, pero se calientan rápidamente, conozco algunos de sus sueños, sé lo mucho que lucha cada día para convertirse en el hombre que siempre ha deseado. Respeta a su hermosa familia pero sobretodo, Lorenzo, se enamoró de mi, y cuando me di cuenta que yo también lo amaba mi vida cambió. No soy casto, no soy perfecto, tengo errores, pero fue hasta ese día que él se enteró de cosas que hoy en realidad ya no tienen importancia.
Me golpearon de la peor manera, con lo que hoy es mi vida, J. A. está solo, y la gente le huye, alguna vez José me contó la manera en la que lleva sus relaciones interpersonales, pero la frase "huye, corre" creo que expresa mejor lo que la gente piensa de esta "loba", me sentí completamente odiado cuando Lorenzo se enfrentó conmigo a partir de lo que le contó J.A.; me sentí triste y desolado al pensar que Lorenzo había perdido toda la confianza en mí. ¿Y cómo puede entrar el amor en todo esto? L se enamoró de mí, y cuando me di cuenta que yo lo amaba mi vida cambió, y entonces todas las idioteces que hice en el pasado me parecieron monstruosas; la confianza se perdió, el golpe fue duro, pero el amor sigue ahí, y es entonces cuando entra el corazón de alguien como Lorenzo. Las segundas oportunidades son las únicas que realmente importan, en el sentido de que son las últimas, son preciadas, son para siempre, porque muchas veces no existen. Abracé y besé a Lorenzo como si fuera la primera vez, y desde ese momento solo quiero recuperar lo que se rompió. Ahora estoy en un nuevo lugar donde el pasado quedó atrás y solamente miro hacia adelante, Lorenzo me ama y hoy no tengo dudas de sentir lo mismo por él.
Días más tarde y con mi blog a medio terminar me di cuenta que "las castas" o las clasificaciones no deben ser marcadas por nuestro presupuesto o nuestro físico, por nuestras relaciones o por nuestras influencias; las verdaderas divisiones se determinan por la bondad o el resentimiento que albergamos en nuestro corazón; pues es entonces cuando podemos ver a nuestro alrededor y sonreir pues cada quien recibe lo que se merece.