miércoles, 25 de marzo de 2009

Las Castas

La Naturaleza ha dotado a los seres vivos de increíbles y sofisticadas formas de inteligencia y parece tener una especial predilección por los humanos, a los que nos ha regalado muchísimas habilidades: hablamos, unos mejor que otros. Racionalizamos, unos muchísimo mejor que otros. Nos Comunicamos: aunque algunos con mayor facilidad que otros; y Vestimos: evidentemente hay quienes lo hacen mucho mejor. Y nos Relacionamos...


Entre anaqueles atiborrados, en la librería Rosario Castellanos de la Condesa, inicia mi relato, aunque, en realidad, la mayor parte de él se desarrolla previo a este instante. Mauricio, Alberto y su novio Andrés, José, Lorenzo y yo buscábamos el que será el primer libro que leeremos en una especie de Club Literario pero mientras eso sucedía desmenuzábamos a detalle lo sucedido la noche anterior...


A la llegada de los españoles y su colonización un sistema racista de castas fue implementado para catalogar, nombrar, distinguir y en algunos casos señalar a los nativos y nuevos residentes de la Nueva España, hoy, mi hogar: México. Este sistema tenía muchas maneras de separar a españoles con mestizos, mulatos, chinos, cholos, y como en todo habían algunas castas con predilecciones... El tiempo pasó y las castas desaparecieron, simplemente dejaron un remanente en una sociedad con altísimos juicios raciales... pero en el sentido gay ¿Deben existir las castas; más allá del color de la piel? los gays nos separamos en diferentes grupos; y el sentido en el que cada quien pertenece a cierto sector le da un lugar especial en la intrincada pirámide social del mundo homosexual, ¿Deben existir o en realidad ya existen?


La noche anterior al "cultushopping" en la Rosario Castellanos, sucedía la muy anunciada, y esperada fiesta de cumpleaños de nuestros amigos Manuel y Mauricio. Desde medio día ya había iniciado el arreglo inmaculado de la decoración azul y blanco, el envío meses atrás de la e-invitación por Facebook en la que el RSVP había llegado a 86 confirmaciones, y la emoción de los festejados estaba al 100%. Nada podría salir mal, pensé, aun cuando existía la amenaza de ser puente y que los asistentes confirmados no llegaran. La mayor parte de los llamados a la fiesta son personas que conozco, no desde hace mucho, pero con los que tengo cercanía; todos tienen un mismo tipo, podría decir que entre los diferentes grupos conocidos en el ambiente en el que nos movemos somos los mejores, los más divertidos y los menos traumados.


Vestido especialmente para la ocasión en amarillo, llegué junto con Lorenzo, que día a día se siente más cómodo y en confianza en un ambiente que siempre sintió ajeno. Saludamos a la gente que conocíamos, que para ese momento eran la mayoría, sin embargo, conforme pasó el tiempo empezaron a arribar decenas de personas a las que no conocíamos; incluso en algún momento que en realidad fue gracioso, José se topó cara a cara con un "conocido" de Facebook, ese tipo de encuentros siempre son incomodos pues la mayoría de las veces prefieres hacerte el occiso, así que, naturalmente Jos prefirió seguir su camino hasta la barra y servirse un tonic; en fin la música aumentó el volumen, así como el afluente de personas, minutos más tarde estaba rodeado por personas que había visto pero que por todos los medio evitaba ¿Por qué?, simplemente me divierto de una manera diferente, y en realidad soy más discreto.


En un álgido punto de la fiesta se acercó hacia mí Alberto, y al oído nos invitó a la fiesta de uno de los grupos más famosos dentro de nuestro círculo, que hasta ese día no tenían sobrenombre, sin embargo, hoy los bautizo como "las lobas" son guapos, atléticos, de buenas familias, no puedo negarlo; son bien conocidos por su excesivo elitismo, Alberto y yo coincidimos en decir que la mayoría tiene un trauma y resentimiento intrínseco en ellos mismos, derivado de su nula aceptación, "las lobas" creen que el destino les jugó una mala broma al hacerlos homosexuales. No existe en realidad un líder marcado o por lo menos aun no lo identifico; mi ex: C, es, al parecer, el flamante miembro de esa extraña e inflada elite. Poco a poco convencí a Lorenzo, José y Andrés de desaparecernos una hora de la fiesta de Manuel y Mauricio.


Con varios tonics, martinis, y cocktailes abordamos el coche y nos mudamos de Bosques a la Herradura, donde la fiesta de una "loba" tomaba lugar. Cuando llegamos en realidad los guapos sobraban, todos ellos son miembros fuertes en el grupo de amigos del Envy, por lo que no era difícil toparte con ellos cada viernes, su mesa era la siguiente a la nuestra. Al entrar había luces de colores, muy poca claridad pues la máquina de humo funcionaba cada 15 minutos, saludamos a nuestros conocidos, y debo decir que no pasaron más de un par de minutos para sentirme completamente incómodo, empecé a tomar más tonics, y si hacemos cuentas, yo ya no podía manejar. Lorenzo conocía aun menos personas, pero a él lo conocía uno de los miembros del mencionado grupo.


Para efectos dramáticos simplemente diré que tras desaparecerse, lo busqué hasta fuera la calle y lo encontré con este personaje al que describiré como J.A... a quién conozco con pésimas referencias pues es la destrucción una de sus mayores aficiones, es alto, feo, sus dientes son chuecos y se está quedando calvo, sus brazos son débiles y su mirada tiene un dejo de superioridad patético, habla con confianza y grandes aires de grandeza; llegué entre ellos dos y probablemente mi nivel de alcohol se bajó al verlos juntos, pues J.A semanas atrás se acercó a preguntarme sobre la identidad de mi novio, ¿por qué? le gusta, ¿le importa que Lorenzo sea mi novio? su respuesta fue: "Es muy guapo"... tomé a L de la mano y lo llevé dentro de la fiesta, minutos más tarde regresamos a la fiesta de Manuel y Mauricio.


De regreso a Bosques era como si hubiéramos cometido un error, simplemente porque ahí la tensión de pretender ser y tratar de ser no existe, supongo que a pesar de que ambos grupos son contemporáneos no nos llevamos por esa misma razón, "las lobas" no son precisamente las personas más amables, y hay integrantes que son mucho más letales que otros, pero eso lo sabría hasta días más tarde.


A Lorenzo lo conocí un día de primavera, es muy alto, tiene ojos verdes y la piel muy blanca, su pelo es en exceso rizado; sus manos son perfectas, sus dientes solo son opacados cuando sonríe pues no sabes qué es mejor; es un gran creyente de Dios y de la vida, puede ser simple o muy complicado; adora la comida y el ejercicio, besa increíblemente y puedo soñar 3 días seguidos con él. Sus pies son fríos, pero se calientan rápidamente, conozco algunos de sus sueños, sé lo mucho que lucha cada día para convertirse en el hombre que siempre ha deseado. Respeta a su hermosa familia pero sobretodo, Lorenzo, se enamoró de mi, y cuando me di cuenta que yo también lo amaba mi vida cambió. No soy casto, no soy perfecto, tengo errores, pero fue hasta ese día que él se enteró de cosas que hoy en realidad ya no tienen importancia.


Me golpearon de la peor manera, con lo que hoy es mi vida, J. A. está solo, y la gente le huye, alguna vez José me contó la manera en la que lleva sus relaciones interpersonales, pero la frase "huye, corre" creo que expresa mejor lo que la gente piensa de esta "loba", me sentí completamente odiado cuando Lorenzo se enfrentó conmigo a partir de lo que le contó J.A.; me sentí triste y desolado al pensar que Lorenzo había perdido toda la confianza en mí. ¿Y cómo puede entrar el amor en todo esto? L se enamoró de mí, y cuando me di cuenta que yo lo amaba mi vida cambió, y entonces todas las idioteces que hice en el pasado me parecieron monstruosas; la confianza se perdió, el golpe fue duro, pero el amor sigue ahí, y es entonces cuando entra el corazón de alguien como Lorenzo. Las segundas oportunidades son las únicas que realmente importan, en el sentido de que son las últimas, son preciadas, son para siempre, porque muchas veces no existen. Abracé y besé a Lorenzo como si fuera la primera vez, y desde ese momento solo quiero recuperar lo que se rompió. Ahora estoy en un nuevo lugar donde el pasado quedó atrás y solamente miro hacia adelante, Lorenzo me ama y hoy no tengo dudas de sentir lo mismo por él.


Días más tarde y con mi blog a medio terminar me di cuenta que "las castas" o las clasificaciones no deben ser marcadas por nuestro presupuesto o nuestro físico, por nuestras relaciones o por nuestras influencias; las verdaderas divisiones se determinan por la bondad o el resentimiento que albergamos en nuestro corazón; pues es entonces cuando podemos ver a nuestro alrededor y sonreir pues cada quien recibe lo que se merece.

miércoles, 4 de marzo de 2009

La Guerra Fría

El invierno en la Ciudad ha sido completamente caótico aunque en realidad la palabra que busco es errático...no hay mucho que hacer cuando me subo al coche y empiezo a sudar como si estuviera en un sauna en medio del Sahara...¿Qué pasa con el calentamiento global? Estoy harto de él. 


Como lo anuncié, el Envy cerró, pero al contrario de lo que hice en mi último post, al adelantarme a los hechos ahora hablaré de cómo sucedió. No fue si no hasta después de las doce que estaba dejando en el valet mi coche, minutos antes de encontrarme con Felipe, Mauricio y Manuel, juntos entramos al elevador que nos llevaría hasta el piso nueve por última vez; durante el trayecto de 10 segundos nos enteramos que muy pronto el Envy será convertido en oficinas del Opus Dei, completamente paradójico y simpático. 


Ya adentro y a un sorbo de mi primer vodka tonic volví a ver a mi fantasma, como es costumbre sentí frío en toda la espina dorsal, como cuando, sin querer, te arrancas una costra, es quizá dolor pero en realidad es una sensación particular. Ahí estaba aquel que tanto amé alguna vez, se veía bien, en realidad se veía mejor que nunca pero preferí hacerme el desentendido, preferí no verlo y mucho menos saludarlo, es más, preferí mover todo mi ser hasta otro lugar, por lo que cogí la mano de mi Felipón y huí, o algo así. 


Desde otro punto geográfico del Envy, bien-bautizado por Felipe y yo como Brooklyn lo veía de lejos y en realidad quería saludarlo, pero una voz dentro de mí me aconsejaba, me ordenaba que Sr. C solo traía, sin querer, sensaciones muy particulares. Escondiéndome entre la gente y casi tacleando a los meseros que se tropezaban conmigo regresé al punto donde estaba en un principio; decidí dejar a  C, congelado, como desde hace meses lo tengo; y lo tengo por si en el futuro encuentro la cura para no volver a sentir el frío en la espina dorsal.   


A la tarde siguiente, ya estaba  tarde para encontrarme con Alberto, mi amigo, ese que es abogado y dueño de un vocabulario que cualquiera podría envidiar. Poco apenado llegué después de plantarle en un recorrido al Palacio Nacional, que había tomado lugar esa mañana, pero en mi defensa, salí a las 6 am y con el 45% de mis capacidades humanas sedadas. 


Hacía un hermoso sol que calentaba, sin embargo, las nubes auguraban una noche fría y poco agradable; Alberto tiene este humor ácido y elaborado para quienes lo conocen por primera vez podría parecer pesado, pero no lo es...tanto; lo saqué de su casa y me acompañó hasta Carolina Herrera de Santa Fe, para gastar dinero que no tengo ;) Dentro del gran mall, fuimos hasta MOYO donde empezamos a hablar de mi semi-encuentro con C... él, claro, influenciado por una extraña e inexplicable racha de inspiración, me dijo que mi ex y yo algún día podríamos llegar a ser buenos amigos, en un tiempo cuando él haya madurado y yo por mi parte también. 


La tarde llegó así como mi novio Lorenzo y José a casa de Alberto, estuvimos hablando de todo un poco, y dentro de ese todo hablamos del tema más cuestionado por la humanidad: la religión ¿Por qué?  Lorenzo y Alberto tienen distintos puntos de vista, y yo en medio del amor que tengo por mi novio y un certero y autentico cariño que tengo por mi amigo, preferí mantenerme cool y evitar opiniones que hicieran de la platica algo más tenso. ¿Mi opinión? Creo que quien me condena al infierno por mi naturaleza no es precisamente mi amigo. 


El sábado apenas empezaba con la salida de una hermosa luna creciente, y con un arranque de creatividad decidimos regresar a Lipstick, donde hace mucho tiempo no íbamos; para mí sería la primera vez desde que tengo un grupo de amigos sólido, y la primera en la vida de Lorenzo. En el camino acordé marcharme  temprano, por ninguna razón en particular. Llegamos hasta el ghetto, y no estaba nadie con real actitud para fiestar, no me pregunten. En medio del gran escándalo y rodeado de jotas consagradas creí oír Im not a whore de Lmfao en el fondo;  empecé a sentirme incomodo, sobre todo cuando, el invitado especial de Alberto, su jefe, un abogado muy influyente comenzó a hacer ciertas apreciaciones sobre mi persona, y fue entonces que sentí una regresión a mis años de secundaia cuando la gente me "sugería" que hacer, sin embargo, recordé que hay personas que deberían de cuidar más la manera en cómo llevan su vida antes de hacer cualquier apreciación. Generalmente no le habría dado importancia pero estaba ahí para hacerle segunda a Alberto y así sacar a su closetjetsero jefe a divertirse un poco. 


Lorenzo y yo nos marchamos después de haber pasado un excelente sábado, mi relación con él tomó un segundo aire desde hace unas semanas cuando decidimos subir el calor, y no me refiero solo al físico, decidí, por mi parte ser más yo y poder entregarme a su incomparable amor. A la mañana siguiente, me di cuenta que estaba congelado, que no es más que el castigo que Alberto aplica a sus más allegados amigos ¿Me sentía enojado o extrañado? En realidad no sabía cuál era la razón de ello.


La semana inició, yo seguía bajo cero en el termómetro Albertino y para rematar en mi bandeja de entrada tenía un correo nuevo de C, que se titula "En el Congelador" al parecer había gente que también me tenía en frío. Lo leí y son algunas líneas en las que me dice que me vio en Envy y la extrañeza de encontrarnos de vez en cuando en momentos de nuestras vidas. . . No supe qué contestarle mas que espero que algún día la vida nos reencuentre como mejor le parezca. 


¿Cómo amigos? pensaba... no lo sé, diré con sinceridad, creo que seríamos buenos amigos, supongo, imagino, y tomo como referencia la relación que alguna vez tuvimos. C siempre estará en mi corazón, fue la primera persona de la que realmente me enamoré, y aun cuando pretendo hacerlo me es difícil congelarlo en su totalidad, su recuerdo es eventual, aun hay días que sueño con él, y aunque ya no lo amo como alguna vez lo hice, aunque ya no sufro por él...aun no cicatrizo por completo. El presente es en realidad mi motor para volver a creer en el amor, mi novio me devolvió una capacidad que creí perdida. 


Decidí contestarle unas cuantas palabras, y así borrar el correo de origen; C está en el congelador, como bien tituló su propio texto; y ahí estará por tiempo indefinido, en realidad no es un tema que me quite el sueño, y quizá es lo bueno de congelar los sentimientos, no duelen ni afectan, están ahí, para cuando los necesitemos, siempre con una fecha de expiración. 


Alberto eventualmente me descongeló, nunca le dije lo que pasó en Lipstick. Lorenzo y yo estamos aprendiendo a involucrar nuestro amor en nuestras vidas diarias, y yo siento que la primavera de este año será más cálida y luminosa que las pasadas.