martes, 26 de agosto de 2008

Au Revoir Bonjour

Cuando somos niños creemos ciertas cosas, ideamos e imaginamos conceptos que parecen tonterías al crecer pero que es bueno recordar. Fer, mi mejor amigo, creía que se podía caminar sobre la atmósfera de la tierra como si fuera de una enorme esfera de cristal, mi hermana no entendía por qué existían diferentes lenguas en el mundo;  y yo, desde que soy niño, visualizo el transcurso de los años como una pista de carreras; un gran óvalo del que se sale cada septiembre y vuelves a la meta justo en el mismo punto, con la diferencia de haber ganado, en el camino, un año más. 


El reloj marcaba las 5 de la tarde cuando entré al que parece ser el refugio de muchos en esta ciudad:  Starbucks, me acerqué al mostrador y pedí un té; me senté en el más mullido de los sofás y como si estuviera por leer  A Moveable Feast de Hemingway, abrí mi GQ con James Franco en la portada,en total serenidad comencé a pasar hoja por hoja la revista;  nuevos estilos, algunos reportajes interesantes; y tras una decena de anuncios me topé con uno de Air France, la aerolínea, no la banda;  en este, retratado, aparece un hombre desde Trocadero hablando por teléfono celular, luce pleno y feliz,  de fondo la espectacular Torre Eiffel ¿Quién no luciría así de pleno y feliz estando ahí? Inmerso en el afiche noté que faltan unos días para llegar al checkpoint de este año: Septiembre, y así como cuando era niño, aun sigue siendo un mes que marca nuevos días. 


Desde el último septiembre a la fecha muchas cosas cambiaron, probablemente sea el año de mi revolución, el año en el que le dije adiós a mi vida anterior para saludar a una nueva igual de complicada pero más mía. El afiche de Air France me remontó a una de las noches más extrañas y tristes, pero reveladoras de toda mi vida. "Siempre se está listo para París" dijo mi mamá, una noche antes de que me marchara por unas semanas a Europa con mi hermano y su mejor amigo; París es una de mis ciudades favoritas, no diré que no tenía ganas, pero quizá hubiera preferido irme solo pues en ese momento, hace 5 meses, mi cabeza y corazón estaban más revueltos que nunca antes. Un par de horas más tarde y un océano detrás me separaban de mi casa, de la que quería escapar. Siempre se está listo para París, lo comprobé, aunque nunca tuve duda. 


En esos días tenía poco de haber salido del closet con parte de mi familia, tenía opiniones encontradas, por un lado me querían, pero chocaba por completo con lo que, en algún momento, habían soñado que yo sería; tontamente me sentía un franco tirador que había disparado a mi sagrada familia. Pero lo que más le dolía a mi corazón era sentirse completamente roto e incompleto. Los días en la indescriptible París transcurrían tranquilos, aunque recuerdo haberme divertido más cuando era más chico. Así que toda mi estadía hasta el momento había sido completamente amargoso y pesado, por lo que preferían dejarme de hablar y así disfrutar por su parte. Mi hermano, aun cuando me apoya desde el principio tiene cosas que todavía no puede entenderme, sin embargo, en muchas ocasiones en ese viaje intentó acercarse pero de mí solo recibía negativas lo que lo frustraba por completo. Reconozco que no fui el mejor compañero de viaje, prefería poner a todo volumen mi ipod y separarme de mi hermano y su amigo. No podía dejar de estar triste, no podía dejar de pensar en mi casa, pero sobre todo en él, hoy sé que lloré más de lo que debí.


Mi hermano y su amigo iban, según ellos, a conquistar el corazón de las parisinas, mismas que en realidad no los volteaban ni a ver, estaban un poco decepcionados. Todas las noches se ponían más guapos que siempre, y yo en cambio había días que prefería escribir, lo que en ese momento era la versión de este blog, era un poco más rústico y solo contenía dudas y dudas y dudas. Sin embargo una noche como esa decidí acompañarlos, tomamos un Taxi y llegamos hasta Locomotive, un antro que particularmente no me gusta pero que mi hermano no conocía, cerca de la entrada en uno de los postes entre La Loco y Moulin Rouge recuerdo ver una calcomanía que decía Pas Lieu  Pour Debutants  ou Coeurs Sensibles (No hay paso para inexpertos y corazones sensibles), en ese momento pensé "demonios, hasta aquí me impiden la entrada"


Entramos y en medio de un festival tecno en el que la mayoría de los asistentes eran extranjeros asiáticos decidí salir sin mis acompañantes, tras de mí, pero sin darme cuenta venía mi hermano, fúrico, irreconocible y con mucho alcohol encima, me llamó pero en ese momento no lo oí, estaba bloqueado, me alcanzó tomándome del brazo y volteándome hacia él, y aunque no recuerdo las palabras, sé que nos confrontamos, sé que nos dijimos cosas horribles, sé que en ese momento nos odiábamos, me reclamaba la distancia que yo ponía hasta esa noche, reclamaba que me encerrara,  todo terminó cuando él perdió aun más el control y me empujó hasta dejarme en el piso, su mejor amigo llegó para que nos detuviéramos, lloraba, llorábamos, yo lo hacía como cuando tenía 5 años pero en esta ocasión mi hermano no me consolaba; y aunque en ese instante me pidió perdón, preferí seguir solo, tomé un taxi y en medio de lágrimas y mi nulo francés le pedí que me llevara a Trocadero, mi lugar favorito de todo París. y cuando llegué ni siquiera sabía por qué quería llorar, pero lo hacía, y lo hacía con rabia, con coraje, con tristeza y melancolía...estaba frente a la Torre Eiffel y no me sentía ni pleno ni feliz, pensaba en él, en la noche en la que le pedí que no me dejara, pensaba en la cara de desilusión cuando le conté sobre mis preferencias a mis hermanos, recordé cómo me molestaban en la escuela cuando era niño, todo me vino a la mente mientras las canciones en mi ipod pasaban una a una, muchas debo decir, hacían que todo tuviera un toque más dramatico; en un momento, las lágrimas dejaron de llenar mis ojos, en ese instante ya no sabía por qué continuar llorando, supongo que muchas estaban ahí desde hace tiempo, muchas eran las que me había guardado para hacerme el fuerte. Mi reloj marcaba las 4 de la mañana y el frío ya me estaba congelando, encogí mi cabeza en los hombros y mientras bajaba las gran escalera de Trocadero miraba a la torre, el símbolo de la modernidad en 1900 y hoy el símbolo del romance y el amor parisino; caminé hacia Avenida New York tratando de evitar que los pocos transeúntes vieran el drama que tenía marcado en mi ojos, tomé el primer y único taxi que pasó en mucho tiempo y 15 minutos después estaba entrando en mi habitación. 


Con el sol de vuelta las cosas parecían estar atrás, olvidadas, esa tarde fue la menos nublada desde que Air France nos había llevado días atrás, yo estaba más sereno, decidí dejar mi ipod en mi maleta para poder estar más con mis compañeros de viaje. Regresé a México con nuevas ideas, intenté cosas en mí que antes no hubiera podido, me di cuenta que quería dejar de salir aleatoriamente con hombres que apenas conocía y los que la mayoría ni me gustaban ni me caían bien, pero en los que trataba de encontrar algo que me hiciera sentir bien, pues en realidad debía buscar dentro de mí lo que me hiciera sentir tranquilo. 


Tras recordar aquella noche, regresé a mi mullido sillón de Starbucks con una llamada de Lorenzo  que estaría ahí en diez minutos. Septiembre es visible y palpable, y aunque pareciera  que estoy en la misma pista de carreras, esta vez llego a un nuevo estadio, uno que me da la bienvenida para el inicio de una nueva y excitante etapa de mi vida. Salí del Starbucks y aunque no estaba en París, Lorenzo me esperaba en Campos Eliseos para vernos toda la tarde. 

lunes, 11 de agosto de 2008

Karma-Sutra

En mi casa existe una vieja práctica llamada SUMMER OFF, esto se instituyó cuando hace 12 años mi padre tuvo una crisis económica que nos llevó a tener que idear ciertas estrategias para sacar dinero de donde se pudiera. El Summer Off, no es nada más que el nombre que mi mamá le inventó a "vendamos todo lo que se puede vender y que ya no usen mucho"; en esos días yo era muy egoísta y en realidad no sabia la magnitud de las cosas,  por lo que esa temporada era mi infierno carnal. 


El tiempo pasó y afortunadamente el Summer Off se convirtió en la limpieza que anualmente hacemos en familia, nos deshacemos de las cosas que ya no utilizamos y por lo general la regalamos a quien sí le hagan falta. Inmerso entre el OFF de mis papás, mi hermana y mías me encontré con una caja de libros, de los que, debo decir, no somos muy asiduos ¿se nota? y dentro de ella, al revisar me encontré con el más picante y sugerente libro que jamás pensé ver bajo el techo de mis católicos, apostólicos y romanos padres: El Ancestral Arte del Kama-Sutra; estupefacto llegué a dos conclusiones: o que mis papás ya no lo necesitan porque se dan asquito, o quizá necesitan algo más fuerte; en medio de una bochornosa impresión, me quedé con el libro y me lo llevé a mi recámara-que no se mal interprete, simplemente no me puedo deshacer de algo tan atractivo- después, a la hora de la comida miré a mis padres y sea como fuera se quieren, a veces parecen quererse más que antes, es extraño y no les contaré la historia, pero mis padres no tuvieron más parejas que ellos dos. 


Lejos de la melcocha anterior, el sábado en la noche estaba atrapado en la fiesta familiar para uno de mis tíos, cuando del glorioso satélite llegó un sms de quienes se han convertido en mis personas favoritas en este verano, mis amigos José y Ernesto, no tenían ningún plan hecho, pero la cuestión era salir y tratar de divertirnos en esta ciudad: 2 horas más tarde tras el primer contacto, ya me habían recogido y al parecer queríamos ir a SWITCH, sin embargo, la impresión que tengo de ese sitio, al que nunca he ido, es que, a pesar de no ser un santurrón el ambiente es algo pesado y quizá no estábamos en el mood de experimentar, así que por sugerencia de Ernesto nos dirigimos a la Condesa, en el trayecto, José relató cómo su incipiente relación estaba prácticamente por terminar. 


Debo dedicar un brief sobre José, al que conocí hace unos meses y el que desde siempre me pareció un niño tranquilo, educado, inteligente y muy agradable; pero fue hasta semanas recientes que reconocí lo valioso que es en su extensión. Ya en la calle de Nuevo León y a unos decentes 60 KM/HR, pues era José y no yo quien manejaba, seguía la historia, la cual no contaré, pues no me pertenece, pero en pocas palabras el que parecía ser un perfecto neo príncipe azul-fiusha, se había convertido en lo que muchos suelen convertirse tras ver que lo que están iniciando no era lo que esperaban: CUERVOS. 


Llegando al final del relato tuve que preguntar -¿Cómo te sientes?- supuse que diría que estaba triste o que había estado ilusionado o cualquier cosa, sin embargo, contestó -La verdad es que no sentía mariposas en el estómago- Y es  justo lo que se debe sentir cuando quieres estar con alguien. En ese momento supe que José estará bien a pesar de lo mal que se portó su inmaduro maduro de 30. Supongo que en realidad mi amigo tuvo suerte al no clavarse de alguien que no estuvo a la altura. 


Ya en la Condesa, una zona que prefería evitar a toda costa, pues los recuerdos de los días que pasé con mi ex llegaban como vendaval, caminábamos por el Circuito Amsterdam, que antiguamente albergaba carreras de caballos, recordé en silencio que justo en una situación similar esta mi adorada y actual ex cuñada, la novia de mi hermano; es inteligente, guapa, tiene clase y probablemente es lo mejor que mi hermano tuvo o tendrá. Llevan 2 años de noviazgo y él no quiere casarse, no quiere comprometerse. En ese momento el amor se me hizo el mismisimo infierno carnal, uno tan parecido al Summer Off cuando tenía 11 años. Jimena, mi cuñada y yo habíamos platicado días antes por messenger, y se sabía triste, con el corazón roto, me confesó que había soñado decenas de veces estar casada con mi hermano, y tras eso lanzó una sentencia que espero no se cumpla, pues aunque es un patán, quiero a mi hermano con todo el corazón; en palabras textuales Jimena dijo lo siguiente -Todo se paga en esta vida, cuñado, el karma a veces nos recuerda todo lo mal que hicimos- 


De acuerdo con varias religiones orientales, el Karma es una energía metafísica, invisible que se deriva de los actos de las personas y de la cual nadie escapa. En ese momento tuve una regresión y me auto cuestioné "en el Ancestral Arte del Karma...... ¿He tenido las posiciones correctas para que la energía positiva vuelva a mí convertida en un regalo divino?" recordé y recordé, hice una lista de las personas a las que en este año y medio he conocido, quizá en una especie de SUMMER OFF AMOROSO, enlisté a los pocos con los que pensé relacionarme; francamente no pude ponerme una calificación, seguramente por autocomplacencia; me porté mal con uno de ellos, sé que lo hice, sé que me porté como el QUASI novio de José en algún momento; lo hice pero lo hice porque en esos días estaba despechado pero sé que  no es justificación; lamento mucho haber dañado a gente que no lo merecía. Supongo que todos solemos ser víctimas y victimarios. Y temo en que las energías lleguen hasta mi hermano y le hagan vivir en carne propia cada sentimiento de vacío que Jimena siente por él; segurmente estaré a su lado si eso sucede. 


Caminámos con rumbo desconocido, llegamos a la mítica Condesa, que  en la actualidad de mito solo tiene mi adjetivo pues no me gusta, y es que creo que es como la mayoría de sus visitantes, un montón de intensos que creen ser los bohemios de la ciudad, cuando en realidad son tan banales como mi blog. Y claro, como era de esperarse me topé con el exl de mi ex, haciendo cadena en un putrefacto antro al que al parecer no dejaban entrar, y reí en mis interiores,  me di cuenta que él se merece a mi ex y viceversa; cada quien le llega su Karma-novio. Seguimos caminado y en realidad no nos atraía ninguna de las opciones, decidimos regresar a Polanco, de donde originalmente salímos para llegar a la fiesta de un amigo de Ernesto; el trayecto y el estar sin ningún plan en medio de un sábado de verano fue lo realmente divertido, aunque todo el mundo piense lo contrario. Al llegar la cadena de este extrañisimo lugar no se abrió para nosotros, el Karma nos alcanzó, pues nunca la hemos hecho en el Envy, ahí siempre parecemos estrellas de rock. Pero quizá fue lo mejor, pues al cuarto para las 2 sonó mi celular; era Lorenzo, casualmente estaba cerca de ahí, pues llevó a una amiga suya hasta su casa y nos resultó una buena idea vernos en una completa e improvisada cita. 


Terminó mi encuentro con José y Ernesto, y me quedé con Lorenzo, es raro, pues debo decir que la primera vez que me ilusioné con alguién fue muy diferente a lo que siento  actualmente; creo que son como mariposas en el estomago. Platicamos un rato corto en la madrugada, en una calle cualquiera, en un sitio cualquiera, en un momento cualquiera, pero para mí fue especial e incomparable. Nos despedimos, y cada quién tomó rumbo para su respectivo lado del Periférico; en mi recamara pensé en el Karma, y me di cuenta que aun cuando he cometido errores, y he lastimado, tambièn he sabido  hacer lo contrario y puede que sean esas acciones las que hoy me den la que puede ser una nueva oportunidad para ser feliz.