El invierno en la Ciudad ha sido completamente caótico aunque en realidad la palabra que busco es errático...no hay mucho que hacer cuando me subo al coche y empiezo a sudar como si estuviera en un sauna en medio del Sahara...¿Qué pasa con el calentamiento global? Estoy harto de él.
Como lo anuncié, el Envy cerró, pero al contrario de lo que hice en mi último post, al adelantarme a los hechos ahora hablaré de cómo sucedió. No fue si no hasta después de las doce que estaba dejando en el valet mi coche, minutos antes de encontrarme con Felipe, Mauricio y Manuel, juntos entramos al elevador que nos llevaría hasta el piso nueve por última vez; durante el trayecto de 10 segundos nos enteramos que muy pronto el Envy será convertido en oficinas del Opus Dei, completamente paradójico y simpático.
Ya adentro y a un sorbo de mi primer vodka tonic volví a ver a mi fantasma, como es costumbre sentí frío en toda la espina dorsal, como cuando, sin querer, te arrancas una costra, es quizá dolor pero en realidad es una sensación particular. Ahí estaba aquel que tanto amé alguna vez, se veía bien, en realidad se veía mejor que nunca pero preferí hacerme el desentendido, preferí no verlo y mucho menos saludarlo, es más, preferí mover todo mi ser hasta otro lugar, por lo que cogí la mano de mi Felipón y huí, o algo así.
Desde otro punto geográfico del Envy, bien-bautizado por Felipe y yo como Brooklyn lo veía de lejos y en realidad quería saludarlo, pero una voz dentro de mí me aconsejaba, me ordenaba que Sr. C solo traía, sin querer, sensaciones muy particulares. Escondiéndome entre la gente y casi tacleando a los meseros que se tropezaban conmigo regresé al punto donde estaba en un principio; decidí dejar a C, congelado, como desde hace meses lo tengo; y lo tengo por si en el futuro encuentro la cura para no volver a sentir el frío en la espina dorsal.
A la tarde siguiente, ya estaba tarde para encontrarme con Alberto, mi amigo, ese que es abogado y dueño de un vocabulario que cualquiera podría envidiar. Poco apenado llegué después de plantarle en un recorrido al Palacio Nacional, que había tomado lugar esa mañana, pero en mi defensa, salí a las 6 am y con el 45% de mis capacidades humanas sedadas.
Hacía un hermoso sol que calentaba, sin embargo, las nubes auguraban una noche fría y poco agradable; Alberto tiene este humor ácido y elaborado para quienes lo conocen por primera vez podría parecer pesado, pero no lo es...tanto; lo saqué de su casa y me acompañó hasta Carolina Herrera de Santa Fe, para gastar dinero que no tengo ;) Dentro del gran mall, fuimos hasta MOYO donde empezamos a hablar de mi semi-encuentro con C... él, claro, influenciado por una extraña e inexplicable racha de inspiración, me dijo que mi ex y yo algún día podríamos llegar a ser buenos amigos, en un tiempo cuando él haya madurado y yo por mi parte también.
La tarde llegó así como mi novio Lorenzo y José a casa de Alberto, estuvimos hablando de todo un poco, y dentro de ese todo hablamos del tema más cuestionado por la humanidad: la religión ¿Por qué? Lorenzo y Alberto tienen distintos puntos de vista, y yo en medio del amor que tengo por mi novio y un certero y autentico cariño que tengo por mi amigo, preferí mantenerme cool y evitar opiniones que hicieran de la platica algo más tenso. ¿Mi opinión? Creo que quien me condena al infierno por mi naturaleza no es precisamente mi amigo.
El sábado apenas empezaba con la salida de una hermosa luna creciente, y con un arranque de creatividad decidimos regresar a Lipstick, donde hace mucho tiempo no íbamos; para mí sería la primera vez desde que tengo un grupo de amigos sólido, y la primera en la vida de Lorenzo. En el camino acordé marcharme temprano, por ninguna razón en particular. Llegamos hasta el ghetto, y no estaba nadie con real actitud para fiestar, no me pregunten. En medio del gran escándalo y rodeado de jotas consagradas creí oír Im not a whore de Lmfao en el fondo; empecé a sentirme incomodo, sobre todo cuando, el invitado especial de Alberto, su jefe, un abogado muy influyente comenzó a hacer ciertas apreciaciones sobre mi persona, y fue entonces que sentí una regresión a mis años de secundaia cuando la gente me "sugería" que hacer, sin embargo, recordé que hay personas que deberían de cuidar más la manera en cómo llevan su vida antes de hacer cualquier apreciación. Generalmente no le habría dado importancia pero estaba ahí para hacerle segunda a Alberto y así sacar a su closetjetsero jefe a divertirse un poco.
Lorenzo y yo nos marchamos después de haber pasado un excelente sábado, mi relación con él tomó un segundo aire desde hace unas semanas cuando decidimos subir el calor, y no me refiero solo al físico, decidí, por mi parte ser más yo y poder entregarme a su incomparable amor. A la mañana siguiente, me di cuenta que estaba congelado, que no es más que el castigo que Alberto aplica a sus más allegados amigos ¿Me sentía enojado o extrañado? En realidad no sabía cuál era la razón de ello.
La semana inició, yo seguía bajo cero en el termómetro Albertino y para rematar en mi bandeja de entrada tenía un correo nuevo de C, que se titula "En el Congelador" al parecer había gente que también me tenía en frío. Lo leí y son algunas líneas en las que me dice que me vio en Envy y la extrañeza de encontrarnos de vez en cuando en momentos de nuestras vidas. . . No supe qué contestarle mas que espero que algún día la vida nos reencuentre como mejor le parezca.
¿Cómo amigos? pensaba... no lo sé, diré con sinceridad, creo que seríamos buenos amigos, supongo, imagino, y tomo como referencia la relación que alguna vez tuvimos. C siempre estará en mi corazón, fue la primera persona de la que realmente me enamoré, y aun cuando pretendo hacerlo me es difícil congelarlo en su totalidad, su recuerdo es eventual, aun hay días que sueño con él, y aunque ya no lo amo como alguna vez lo hice, aunque ya no sufro por él...aun no cicatrizo por completo. El presente es en realidad mi motor para volver a creer en el amor, mi novio me devolvió una capacidad que creí perdida.
Decidí contestarle unas cuantas palabras, y así borrar el correo de origen; C está en el congelador, como bien tituló su propio texto; y ahí estará por tiempo indefinido, en realidad no es un tema que me quite el sueño, y quizá es lo bueno de congelar los sentimientos, no duelen ni afectan, están ahí, para cuando los necesitemos, siempre con una fecha de expiración.
Alberto eventualmente me descongeló, nunca le dije lo que pasó en Lipstick. Lorenzo y yo estamos aprendiendo a involucrar nuestro amor en nuestras vidas diarias, y yo siento que la primavera de este año será más cálida y luminosa que las pasadas.
2 comentarios:
Estimado bloger "J",
Esperamos con asiduo entusiasmo la próxima entrega de "asistente de vuelo".
Tu sincero admirador,
Un cabaretito.
Estimado Cabaretito, estoy muy contento por el seguimiento que hacen de mi blog y las cosas que hago... espero que las próximas entregas te sigan gustando....
AG.
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