miércoles, 18 de febrero de 2009

Mercado de Carnes

Entre blusones fosforesentes, bufandas de dos metros y ropa vintage, Lore, mi mejor amiga y yo estábamos inmersos en una intensa charla mientras buscábamos outfits en nuestra tienda favorita (de ella y mia como amigos) American Apparel; sin censura alguna me relataba detalladamente todas y cada una de las ventajas que tenía su ex novio Jorge, por el que tanto sufrió; y yo claro, siendo un gran sociólogo con especialidad en intimidad femenina (wink) me percaté que mi amiga extrañaba las bondades de su ex en los terrenos amorosos refiriéndome, claro, a la cama; días atrás la muy cándida Lore me había platicado de un nuevo hombre en su vida, al que llamaré Mauricio Loza; Mau parecía ser un individuo perfecto, y aunque no tenía una imagen física de él en la cabeza, por los detalles que ella esbozaba, lo imaginaba casi un Dios, mitad griego mitad turco, fuerte y varonil, pero educado y amable en una mezcla extraña entre mortal y divino. 


Lore, al salir del vestidor en un mini vestido color púrpura que poco dejaba a la imaginación le pregunté por Mau Loza, ella con una mirada un tanto desilucionada, un tanto abochornada prefirió introducirme al vestidor para contarme la verdad sobre el casi dios; resulta que Loza a pesar de ser en teoría un super hombre, no solo era malo en la cama sino que su "tamaño" era en realidad muy por debajo del promedio fuera de Asia, claro; asentando con la cabeza, comprendí el predicamento de mi mejor amiga y en ese momento pensaba en reprimirla, pero no lo hice. En la caja esperábamos a que el problema con una tarjeta dorada American Express se resolviera, pero parecía que su propietaria , con una gran bolsa de artículos vintage tendría que irse con las manos vacías, pues al parecer su carta de presentación no estaba siendo aprobada; avergonzada pidió que volvieran a deslizar el plástico, la cajera vestida en American Apparel de pies a cabeza siendo casi un personaje salido de Napoleon Dynamite, le decía, amable, que estaba sobre girada; molesta, la mujer de la AmEx dorada sacó otra golden de su bolsa, volteó a vernos y dijo "esta crisis". 


Lore se marchó junto con su vestido púrpura XS y yo de regreso al gran edificio color arena en el que trabajo pensaba en Mau Loza, su pene y la crisis internacional, entrando a mi oficina, que es como un avispero agitado con gente yendo y viniendo con papeles en la mano, me senté detrás de mi maquina personal, misma de la que escribo en este momento, y empecé a revisar las noticias y parece que todos los días nuestra crisis y los mercados mundiales parecen seguir a la baja, tanto como las acciones de Mau Loza para Lore. 


Como cada fin de semana yo, junto con mi G-Squad, estábamos en nuestra platica para actualizarnos cuando, en medio de la pista, durante una canción de Kylie pude reconocer a un antiguo ligue, un treintañero judío, al cual me presentaron en febrero, y mismo que tenía la fama de ser dimensionalmente destacado y que era un gran amante, salí con él por dos semanas, y no mentiré fui seducido por la fama que tenía, sin embargo, mientras más lo conocía, menos ganas tenía de estar con él, lo saludé breve y escuetamente y volví a la mesa de mis amigos. 


A la mañana siguiente, y mientras desayunaba-comía en mi casa pensé en la crisis en los mercados bursátiles como una constante en cada aspecto de la vida cotidiana; ¿será que en tiempos de poco dinero, la gente también prefiere enfocarse en cosas con más plusvalía que el simple amor?


¿Quién dice qué vale en alguien? ¿Es el dinero? ¿Es la imagen física? ¿Es el tamaño del pene? ¿Es su reputación dentro del complejo mundo gay? Cada noche en Envy o en Made o en cualquier antro me topo con gente nueva, con el mismo estilo, muchas veces con las mismas aspiraciones dentro del ambiente... Es difícil encontrar gente especial cuando llegas a un matadero en donde la mayoría pretende ser alguien que nunca será... En este tiempo he aprendido que aunque cuesta trabajo encontrar a grandes compañeros, lo puedes lograr siempre y cuando los verdaderos valores sean la pesa que mueve la balanza. 


Lorena por fin regresó con Jorge , después de meses de sufrir y llorar por él, paradogicamente el vestido morado XS de American Apparel funcionó, pues se vieron en una fiesta y terminaron en la cama de los padres del dueño de la casa.

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