Mi padre, amante de la tecnología, siempre me recuerda lo interesante e importante que es vivir en esta época, a la que él, tiernamente le llama "el futuro"; Regularmente pienso en ello y más cuando mi ipod selecciona alguna canción ochentera que me hace pensar en "el pasado" y el que parece ser un flamante presente.
Mi Ipod Nano modelo 2007, negro de 8GB ha sido mi inseparable compañero, siempre toca lo que tengo en mente en una especie de telepatía digital, sí, es extraño decirlo, y quizá nadie lo entiende hasta que realmente establece una relación con una caja de apenas 9 centimetros que puede contener toda una vida de música...lo anterior sirve como marco introductor a la siguiente viñeta...
Holiday de Madonna, 3 de la tarde, es en realidad tarde para llegar al trabajo y probablemente el hombre que pone concreto en Circuito Interior no le interesa en lo más mínimo pero el calor es infernal y de pronto... Nano deja de funcionar, podría parecer un corto de energía que se resuelve exactamente 45 segundos más tarde cuando por si mismo se restablece y vuelve a darle música a mis oidos... y dejé que pasaran los segundos pero no respondía, ingenuamente pensaba que la pila se había terminado y que había sido un error no recargarlo la noche anterior...estuve en silencio los siguientes minutos, no me gustan los locutores de radio. Al llegar a la oficina, casi como un automata conecté mi pequeño ipod de 299 dólares y la magia nunca llegó, mi Ipod estaba "corrupto".
No entendí en un principio; afortunadamente al reconectarle pude restaurar el daño, pero con esto ya habían dos cosas en el dispositivo que fallaban debido al tiempo de uso rudo y continuo, ¿Había pasado el tiempo de gloria de mi Nano de 8GB?
No fue una opción inmediata pero entré a la nueva y minimalista Apple Store de Altavista, en búsqueda de un probable reemplazo; sabía de las novedades que la empresa californiana siempre tiene, soy un appleholic, y al acercarme a los nuevos Nanos me di cuenta que son mucho más atractivos que mi actual cajita de música; que a lado de ellos parecía un anciano por lo que después pensé ¿Cuándo tenga 40 años...me sentiré como mi viejo Nano negro?, bueno aunque no creo que sienta mucho, está hecho de aluminio...
Salí con las manos vacías y amando a mi pequeño y anticuado Ipod Nano modelo 2007. Por la noche, Felipe, me invitó a la fiesta de los amigos TOP de Alberto, nuestro intelectual y estudiado amigo. Alberto es un joven abogado que está entrando en el difícil mundo de las leyes financieras, es ambicioso y a veces resulta ser pesado, sin embargo, no es difícil encariñarse de su agrio sentido del humor.
La fiesta sería patrocinada por un escultor muy importante, del que no diré el nombre, y a ella asistirían un ala muy destacada de closetjetseros y sus amigos o amantes o boy toys del momento; el dress code era simple: "Todo es Negro". Lorenzo y yo nos veríamos para cenar, mientras que Felipe llegaría más tarde junto con nuestro amigo Mauricio, farandulero y hoy miembro de producciones de televisión. Juntos, manejamos en caravana hasta lugares muy lejos de nuestros dominios, la Colonia Roma, que en su parte norte es un sitio inhóspito y de noche no es precisamente el lugar más pintoresco, los minutos pasaron y no lográbamos ubicar el sitio, sin embargo, las filas de coches alemanes y guaruras armados hasta los dientes nos dio una pista de que habíamos por fin llegado.
Nerviosos, cuatro homosexuales perfectamente vestidos en negro caminamos unas calles hasta la Casa-Estudio del artista en cuestión, el lugar es minimalista y poco llamativo por fuera, pero al traspasar la enorme puerta de metal dos enormes cabezas de tres metros dan la bienvenida a la poca iluminada fiesta All in Black. Dentro nos tomó poco tiempo para toparnos con las únicas caras conocidas, Alberto, su compañero de trabajo y amigo Juan, que traía de la mano a su novio, un maduro cuarentón, abogado y muy exitoso... Nos saludamos y Juan nos introdujo a las entrañas del momento. A los pocos minutos estábamos familiarizando con el lugar, empresarios, hijos de ex presidentes, abogados y artistas, de los de verdad no como los de Televisa y así.
Aun cuando ninguno de nosotros rebasábamos los 25 de edad nos sentíamos completamente fuera de lugar ajenos en una fiesta en la que el 80% habían nacido en los 60; Droga, alcohol y excesos nos hicieron darnos cuenta que no estábamos encajando del todo, por supuesto los hombres eran guapísimos y seguramente interesantes pero por un momento me imaginé veinte años en el futuro ¿Era eso lo que quería de mi vida adulta? ¿Ir de una fiesta como esa a otra, en la que intercambias a tu nuevo juguete de 20 años por uno más joven? ¿Donde las drogas y el sexo controlen mis emociones? Y aun cuando vivo épocas de desenfreno pienso en ¿Cuándo se es demasiado viejo para no pensar en el futuro?
Lorenzo, Felipe, Alberto y yo decidimos marcharnos y no saber más de la fiesta que bien pudo convertirse en orgía...conjetura a la que llegamos tras que, Mauricio, que no aparecía nos confesó que estuvo a punto de involucrarse en un Menage a baño. ¿Cómo seremos en veinte años? me preguntaba de regreso a mi refugio gay en Bosques de las Lomas...Alberto, en su lucidez alcohólica mencionó algo que hasta hoy pienso "nos quedan pocos años de vida gay, en la que tenemos que encontrar a alguien con quien compartir nuestras vidas"
El mundo gay cada vez es más complicado y sus ramificaciones son más difíciles de lo que pensé, probablemente hoy me preocupo más por mi futuro que antes, aunque en realidad la pregunta siempre ha sido constante ¿Qué tipo de gay quiero ser? Tras la All in Black lo menos que deseo es convertirme en una quinceañera por el resto de mi vida, pero no sé si hago todo lo necesario para no convertirme en ello. Me reconforta saber que los forever youngs que conocí son de épocas diferentes a la mía, pienso en ellos como hombres que por el tiempo su sistema simplemente se corrompió...confió en que la nueva generación tenga una programación distinta.
Las semanas siguieron pasando, aprendí a vivir con mi Ipod que constantemente se corrompe y borra todo el contenido, aprendí a no usar el hold y acostumbrarme a sus deficiencias, me rehuso a cambiarlo por el púrpura de 16GB, aunque nunca se sabe. Vivo el presente como un constante del pasado, uno difícil, que día a día visualizo más lejano, mi futuro se construye a partir de una reprogramación que me hace sentir completo, como nunca antes.
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