miércoles, 18 de noviembre de 2009

ABC 123

Siempre hay tiempo para regresar al principio. Supongo que todos tenemos momentos en los que nos alejamos de quien en realidad somos; y es que, aunque no es una mentira, a veces nos olvidamos de nuestros básicos.


¿Quién soy? me pregunté de regreso a la ciudad, volando a 13 mil pies de altura, había pasado una semana tras despedirme de mis amigos y mi novio, de mi vida cotidiana, la misma que me tenía confundido, aturdido y preocupado; los últimos meses no sabía darle el valor justo a cada elemento integrante de mi propia historia.


Cuando era niño tenía la costumbre de meterme bajo mi escritorio cuando me sentía abrumado, y aunque mi papá me decía que solo las avestruces esconden la cabeza en la tierra, yo lo prefería así, aclaraba mis sentidos, desahogaba mis preocupaciones y podía decidir.


Mi mejor amiga Lorena, mi hermana y yo decidimos escapar de la ciudad, llegamos a la aburrida y opulenta ciudad de Malibu en California, todo ahí es maravilloso, todos preparan comida orgánica, los ancianos, como el tío de mi mejor amiga manejan deportivos y se ven bien, las ancianas tienen yoga a las 8 de la mañana y la leche es insípida. Al llegar, en realidad extrañaba la libertad de mi casa, pero aun así pude disfrutar de una playa fría pero impecable y otras distracciones de esa utópica ciudad californiana.


La tía de Lorena es originaria de Aguascalientes pero de su pueblo solo conserva el recuerdo, pues ella es completamente americana, piensa critica y juzga como una digna hija del Uncle Sam; pero que no los confunda esta descripción, en realidad ella es una mujer a la que pude llegar a querer en 8 días. Su vida inició de una manera muy diferente a la que hoy tiene, y eso me fascinó; la simple idea de iniciar en un lugar y poder transformarte de tal manera que lo que es hoy quizá nunca pudo imaginarse ayer. Pensé mucho en ella mientras volaba de regreso a mi casa.


Por la noche, ya en México, me metí a mi facebook, tras varios días de no asomarme, y aunque no lo extrañé sentía la curiosidad de saber lo que había pasado en mi ausencia. "Nada interesante" , pensé; y estuve por ahí viendo y revisando, me topé con un albúm de un conocidísimo homosexual, que cree ser la encarnación del termino socialité. En un país con más de 50 millones de pobres el mundo de un socialité en realidad es inexistente y en el que cualquier persona puede entrar y pretender ser alguien que no es. Lo vi y aunque es más chico que yo, se rodea de viejas hienas, como mi amigo Alberto podría describirlas, que tienen dinero y viven de fiesta en fiesta mientras que sus treintas van pasando y dejan de ser simpáticos, y revisé las fotos y aunque en un principio tuve esta sensación de decir "bueno quizá me da envidia saber que están de fiesta en fiesta" en realidad no, porque en ese instante me di cuenta que debe ser muy aburrido y complicado vivir así. Una vida para la que yo no fui hecho.


Y fue entonces que vi mi recamara y sentí que algo extraño,algo que no puedo decirlo así tan fácil con palabras me hizo preguntarme ¿Quién soy yo?. Supe que es tiempo de cambiar, sé que es tiempo de cambiar; y en momentos como estos tuve que esconderme fuera del país para estar dentro de mí.


Me esforcé mucho para entrar a un mundo que hoy ya no es un reto para mí, y aunque fue una época muy interesante creo que necesito otras cosas, no sé cuáles, no sé dónde encontrarlas. Me di cuenta que soy más simple que mucha gente, también que valoro más a mis amigos, a los de verdad, a los íntimos e incondicionales; me di cuenta que no me deslumbra ser conocido, ni 2night.com, que soy demasiado torpe y glotón para ser un sex symbol, que soy más cómico que calculador, que soy más entregado que estratega. Que mis cambios tienen que venir desde dentro de mi, de lo más hondo y no de lo que acabo de adquirir.


Los tíos de Lorena son gente de mucha edad, y aun así les gustan los cambios, les fascina la tecnología, ¿por qué asustarme con las confusiones? por qué desprestigiar mi método de meter la cabeza un rato en el hueco, si a fin de cuentas tendré la respuesta tarde o temprano. Mis vacaciones fueron buenas conmigo, regresé con más respuestas que dudas, encerrarme fue reconfortante.


Pensar que hoy probablemente no será igual que mañana es alentador, simplemente es cuestión de abrir los ojos y cambiar.

No hay comentarios: