martes, 1 de diciembre de 2009

Lorenzo

Esta vez no habrá citas rebuscadas ni reflexiones internas simplemente quiero hablar de Lorenzo, mi verdadero primer amor.


Hace unos días que él y yo decidimos dejar de estar juntos, y aunque fue por teléfono, aunque fue intempestivo, fue determinante. Porque a pesar de todo el amor, a pesar de todo el cariño y toda la historia llegamos al tope.


Eramos distintos desde el principio, pensábamos diferente en muchas cosas, pero siempre habían puntos de acuerdo, siempre lográbamos olvidar las distancias y tendíamos puentes, tendimos puentes todo el tiempo. Nuestras edades, nuestras propias historias, nuestros proyectos se diferenciaban, pero había demasiado amor.


Y eso es lo mejor de este amor, que continúa, que a pesar de separarnos estamos unidos por un lazo que nunca se podrá destruir, es un sentimiento hondo y profundo dentro del corazón, dentro de los recuerdos.


Fui feliz, muy feliz, desde el día que lo conocí, desde la primera vez que lo vi, desde la primera vez que lo besé, desde que estuvimos juntos, y cada día fue diferente, hermoso, intenso, caótico, en crisis, en plenitud, en pasión o en odio, en frialdad, en complicidad, en secreto y a todas luces; fuimos una gran pareja, fuimos increíbles juntos, pero nunca es para siempre.


Hoy queremos ser amigos, no sé cómo lograrlo, será algo prematuro, será algo que se construya con la misma pericia y cautela con la que construimos nuestro noviazgo, pero sé que lo lograremos. Lo quise mucho, lo admiré mucho, y lo sigo haciendo. Cuando estaba de buenas y cuando estaba de malas, cuando hacia un mal chiste, cuando le hacía cosquillas, cuando me dormía encima de él y oía sus latidos y le preguntaba ¿Qué dice tu corazón?, cuando me hablaba en las madrugadas, cuando durante casi 2 años me despertaba todas las mañanas, lo amé, lo adoré, porque me hacía reír, y me hacía llorar y me hacía enojar y me hacía sentir el hombre más feliz de la vida, porque por él hacia cosas que jamás me imaginé, porque aprendí cosas de mí que nunca había conocido, porque me quería, porque me amaba, porque me adoraba, porque fuimos mucho para los dos, porque fuimos los primeros en muchas cosas, porque planea los viajes como pocos, porque tiene la sonrisa más linda del mundo, porque sus ojos me derretían, porque pude manejar kilometros para ir a verlo, porque sus manos eran más grandes que las mías y me arropaban; lo quise, lo amé, lo adoré porque siempre que estuve a su lado me hizo sentir más vivo.


Te quiero hoy, te quiero siempre.

No hay comentarios: