lunes, 25 de octubre de 2010

Gran Turismo

Mi mamá dice que cuando viajas lejos del hogar el mundo te parece más chico y entonces los horizontes en la vida se abren; y no hay una verdad más certera que esa.

Estos días, aunque no muy lejos, dejé la ciudad para volar junto con mis papás a la playa y dejar que todo lo que traía sobre mis hombros hiciera una pausa y pudiera simplemente tirarme a ver un mar de tres colores distintos que en cuestión de horas se perdía con el cielo, bajo enormes nubes blancas y una brisa completamente renovadora. Con un horizonte tan gigante que no tiene paralelo con la palabra “extenso”.

Lo “extenso” tiene una gran carga de contenido inhóspito, y la vida es metafóricamente esa amplitud a la que me refiero; no existen fronteras ni fondos de mar cuando se trata de nuestras posibilidades, somos cada uno de nosotros los que nos negamos las visas para librarnos de aquello que nos mantiene en el mismo lugar. Viajé a 75 km/h en una moto acuática a través de un mar calmo, en el que podía gritar de emoción sin vergüenza a que alguien me escuchara, no me reconocí, fui un turista de mi mismo.

Cuando era niño mis papás y mis hermanos decían que Yo no podía disfrutar un viaje, que siempre había algo que me impedía ser feliz lejos del hogar: que si me sentía enojado con mi hermano, que si mis hermanas me molestaban, que estaba enojado con mi papá, que tenía roto el corazón, que si salía del closet, que si tenía dudas de mi vida entera, cualquier cosa me hacía divagar en momentos en los que simplemente tenía que abrir los ojos hasta el límite. Esta vez pude simplemente respirar a través de un tubo mientras miraba cardúmenes coexistir ignorando el mundo entero en el que se encuentran inmersos; me costó trabajo concentrarme para simplemente vivir ese brevísimo instante tan único. No fue la primera vez que los vi pero sin duda fue la primera vez que lo disfruté.

Suelo perder el tiempo en pequeñeces cuando hay tanta magnitud, fuera de parafrasear algo que saldría en cualquier libro de autoayuda, vivir el momento es mucho más que la simple frase. Este momento de mi vida es como estar parado en esa misma orilla en la que estuve hace unos días frente al océano; sin duda viajar te abre los horizontes, conoces lugares que nunca antes imaginaste, te hace abrir los ojos y asombrarte de lo desconocido y aunque mi mamá se refería a viajar a través del mundo, no es equivocado referirse a uno mismo como "ese" sitio por descubrir.

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