miércoles, 30 de julio de 2008

El Circo del Sol

El verano inició tan pronto la luz del sol de junio 21 iluminó cada rincón del Planeta, aclaro, de este lado del hemisferio. Este año no hay fenómeno del Niño, pero por el contrario los fenómenos de carne y hueso siguen rondando y destruyendo más que cualquier huracán provocado por el primero. Hasta hoy no había escrito y lo lamento profundamente, sin embargo, me encargaba de protagonizar mi blog (wink).


Desde que inició mi incursión en el mundo gay han pasado muchas cosas, quizá más de las que en mucho tiempo había siquiera imaginado, y aunque en su mayoría han sido cosas extraordinarias, hay otras tantas que no son tan satisfactorias. Estas últimas semanas he establecido nuevas relaciones, nuevos amigos, nuevos conocidos. Debo rescatar que estoy sorprendido por la cantidad de personas que valen la pena; pero quizá estoy más sorprendido por el número de advertencias sobre no confiar ciegamente en nadie dentro de este contradictorio y aparentemente hermoso mundo de los gay clase A de la Ciudad. Hay veces que me siento sobre una cuerda floja dando un paso a la vez para no caer al vacío. 


Al salir del closet mis referencias más cercanas y vívidas de lo que era un gay en México eran: mi tío Emi, un yuppie treintón que nunca se ha esmerado en absolutamente nada, dos veces en rehabilitación y sin ningún sentido de la responsabilidad; mismo  que una vez, de vacaciones bajo el sol de Vallarta, me dijo que sabía que yo era gay y que, eventualmente, tendría que aceptarlo para no ser un hombre frustrado, irónicamente el día en el que él salió del closet se volvió un desastre y hoy es quien me previno, yo, no debía ser. Y mi primo Javi, que vive en Guadalajara, y al que hace no mucho descubrí semi desnudo en su perfil de Gaydar.com; sin embargo, tiene novia, y posiblemente sueñe con casarse y tener hijos. Sobra decir que me sentía aterrado al pensar que yo podría convertirme en cualquiera de los dos. 


Este verano me había dado la oportunidad de iniciar proyectos que siempre quise, entre ellos, dejar atrás el recuerdo del pasado e intentar salir nuevamente con alguien que pudiera cumplir mis nuevas expectativas. Cierto día, cercano al fin de semana le contaba a mi amiga Lorena del extraño flirteo con el galán alto y joven de Altavista 147 semanas atrás; la mujer, entusiasmada me hizo mandarle mensajes, mismos que contestó impecablemente, cosa que me sorprendió, y es que, Lorenzo, como yo le llamaré, es precisamente  alguien sin una categoría dentro de las nuevas clases que personalmente creé para saber qué tipo de gay es cada quien.  Camino a su casa, en medio de un embotellamiento muy al estilo ciudad de México narraba  a Lore, un poco de mis nuevos amigos, de lo que veía cada viernes en el Envy y las historias que de él se desprendían, conté en total globalidad cómo es el resto de los antros y vida gay, hasta ahora conocido por mí. Tras dejar a Lorena en su puerta me dispuse como ya es costumbre a quemar un poco de calorías ganadas durante el día. 


Mientras corría el kilómetro 2.203, tenía a NEON NEON en el ipod y recordaba la plática con mi amiga, comparé la pista de baile del Envy y las de los demás antros con un Circo Romano, sí, en realidad son lugares para divertir a las masas, sí, suelen haber animales sueltos, y claro, siempre hay sacrificios humanos. ¿Es el Envy la versión Cirque du Soleil, del antiguo Circo Máximo? Si es así, me intriga mucho saber quién es el emperador, o por lo menos quién representa a la realeza. Debo decir que es un poco díficil pues la premura de mi estancia dentro del círculo puede causar algunos errores, pero creo que hay varias clasificaciones que muchos, con un ojo crítico pueden identificar sin una descripción detallada, pero para mí los más llamativos son: Los Social Climbers, Los Pijos, Los Alternos, Los Bisexuales, Los Maduros Chupa Juventud y los prominentes Closetjetseros, estos dos últimos son los que para mí hacen girar la rueda de la fortuna.


¿Confiar en quienes no tienen nada que perder? Supongo que me complico mucho pensando como lo hacía Jessica Fletcher, en la Reportera del Crimen, pero así me divierto más. Hasta hoy me siento muy cómodo con mis nuevos amigos, se parecen en muchos aspectos a mí, son ellos a los que no me esperaba, son decentes, educados, de buen corazón e inteligentes. Tras su regreso de Nassau y el Caribe, Lorenzo quería verme, así que nos vimos esa tarde-noche, debo confesar que no me sentía tan emocionado desde hace mucho tiempo al citarme con alguien, llegué y esta vez parecía más guapo que la última ocasión en la que nos vimos, probablemente su impecable bronceado, o su extra perfecta sonrisa;  y es que definitivamente hay algo dentro de su armonía corporal que me gusta más profundamente; seguramente es su forma de mirar. Prefiero no adelantarme, prefiero tener esa red de seguridad que me salvaría de una nueva caída fatal, por lo menos hasta nuevo aviso. 


El verano ha estado lleno de sobresaltos, algunos interesantes y otros completamente intrascendentes. El verano pasado fue completamente diferente, hoy no es lo que fue aquella estación, quizá el sol brilla con más fuerza o quizá soy yo el que ha cambiado y he decidido quitarme los lentes oscuros. Este verano es el primero tras enfrentar mi mayor secreto, es el primer verano en el que a pesar del calor, el sol no arde. 

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