Todos le tememos a algo, mi abuela por ejemplo le temía al desarreglo, por lo que cada vez que la veíamos debíamos lucir perfectos de pies a cabeza; mi padre le teme a los gatos, no acepta ni a Hello Kitty; mi hermano teme a transitar por el norte de la ciudad, afortunadamente no tiene mucho por qué ir para allá; pero la mamá de Lore, una de mis mejores amigas, le temía a los accesorios de imitación, y como es una buena y devota hija decidió regalarle una nueva cartera Chanel.
Entramos en la opulencia que solo una tienda como Chanel puede brindar y a pesar de no ser asiduo a marcas tan costosas, admito que me divertí; Lore, una fashionista secuestrada por su sueldo, se probaba vestidos mientras yo le daba el visto bueno. hora y media más tarde salimos con una cartera negra para su mamá, envuelta exquisitamente.
Calles más adelante nos detuvimos a comer cerca del Parque Lincoln, y platicábamos de lo más cotidiano cuando después de un silencio me confesó que aún pensaba en Jorge, su ex novio, inmediatamente su expresión cambió a su polo más árido; su rompimiento fue inesperado, trágico y absurdamente dramático; Lorena no sabe recuperarse de algo que no le dejó nada bueno. La comida terminó siendo una consulta psiquiátrica, su diagnóstico: "No dejaré de amar a Jorge", mi diagnóstico: "Pinche Jorge".
De regreso a mi casa me quedé pensando en Lorena y su presente, y me pregunté: si Chanel, Armani y Prada dictan las tendencias de la moda, ¿Quién dicta las modas del amor? Porque hoy en día todo el mundo sufre por amor, o peor aun sufre de desamores: gays, bugas, lesbianas, guapos, feos, grandes, chicos, inteligentes y bobos, nadie se salva.
"Quizá el amor está pasado de moda" me dijo mi mejor amigo Fernando, uno de esos bugas ultra inteligentes y modernos que lejos de crear una barrera cuando le dije mis preferencias, nos unió más. Y le conté del suceso tras la cartera negra y exquisitamente envuelta de la mamá de Lore, pero creo que abrí una vieja herida, pues Fer muere por Lore. Al parecer el amor que está de moda está hecho en China.
Ya en mi recamara, con la pantalla de la maquina como única luz; abrí un cajón con un millón de cosas de las que no puedo deshacerme pues muchas me hacen sonreír pero otras me enfrentan a lo que yo le temo: círculos sin cerrar. Fue extraño toparme con el último vestigio de mi ex novio justo en el momento en el que de mi msn brincó un nuevo mensaje; estaba seguro que lo había bloqueado, era, naturalmente, mi ex, deseándome un féliz verano "¿Qué se cree?" Pensé; claro que no le contesté, horas antes había regañado a Lorena por utilizar sus neuronas en alguien que no la quiso por lo que yo utilizaría mi tiempo en algo más productivo. Salí de ahí y lo único que quería era desconectarme por completo de la situación.
¿Sufrir por amor, está de moda? si así fuera, Coco Chanel estaría completamente trendy y Lore, y Fer y yo; sentado en una de las mesas del jardín de Altavista 147, cerca de mi mesa había un solitario alton, de muy buen ver, parecía estar envuelto tan bien como la cartera negra Chanel, pero joven para mis gustos, que se reportaba cada tanto, su presencia lejos de ponerme nervioso me hacía sentir intrigado, ¿será gay? es muy masculino para serlo, pero pretendí no hacerle mucho caso, hasta que simplemente en uno de esos cruces de miradas levantó la ceja izquierda, señal perfecta para hacer un acercamiento. Saqué su dirección de Facebook, el nuevo y más útil instrumento para conocer a alguien que poco has visto; lo mantendré en el anonimato, aun no sé si haya una retroalimentación después de un ligue tan extraño.
Lorena me habló esa noche, me contó que no quiere volver a llorar por Jorge, aunque le cueste trabajo. Volví a abrir mi cajón y retomé mi filosofía favorita "renovarse o morir", decidí tirar su último recuerdo, pues hoy ya no tiene sentido, pasó de moda.
¿Será un problema generacional?¿Será que el mundo prefiere sufrir en lugar de entregarse a algo tan sencillo como el amor? No me rindo, nunca lo he hecho, porque sé que hay millones como yo allá afuera con el corazón incompleto y una armadura que los hace ponerse en guardia y a la defensiva. O es que quizá la mayoría se conforma con la versión de imitación...
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