Las miradas siempre han sido para mi el determinante al conocer a una persona por primera vez; al cerrar los ojos tengo memorizado la manera de mirar de la gente que más quiero: mis papás, mis amigos... o querido como mis ex amores.
Hoy miro mi propio blog y trato de descubrir en su propio pasado, a veces me sorprende haber escrito algunas cosas; hoy me miro tan distante, tan diferente, leo cosas que hoy no podría escribir. Darle un vistazo al pasado siempre trae cosas agridulces,
Me confieso infantil e incongruente, me confieso haber estado apantallado por un mundo gay que hoy desprecio en su totalidad, del que no quiero saber ni tener contacto. Confieso que cometí errores grandes, que me dejé llevar por una necesidad de pertenencia, que me identifiqué con cosas que en realidad nunca me dijeron mucho. Confieso que lo único bueno que saqué de ahí fueron unos pocos a los que quiero y respeto. Confieso que perdí más de lo que gané. Confieso que siento una extraña vergüenza al leer algunos párrafos de mi pasado; pero quizá también son parte de esos famosos ciclos de los que las galletas de Sushi Itto me hablan.
Sin embargo, en mi nueva etapa "colibrí dans les jardins de la Reine" (en realidad solo pongo así como para que les dé risa, pero me refiero a una etapa en la que estoy saliendo con personas) opto por implementar lo aprendido, lo vivido y lo sufrido. Y como lo adelanté en mi post anterior quería contar un poco de lo mucho que me ha pasado en algunos meses en los que estuve lejos de mi blog conociendo y rehabilitándome.
Ciertamente me he alejado de los antros, no del todo, pero no soy ni la sombra de lo que solía ser; me doy cuenta que entre más lejos de ellos la vida es más racional, interesante, didáctica y dinámica. Mientras menos te mezcles en el gran océano de homosexuales no zona roseros, la vida será más tuya y menos del colectivo.
Aunque habrán detalles que contaré con el pasar de los posts, debo decir que desde hace ya un tiempo empecé a salir de nuevo en citas, con gente que me presentan o gente que conozco aleatoriamente; como ya lo decía los ojos, entre otras cosas, son un faro que capta mi atención en lo inmediato, y cuando de miradas se trata solo puedo recordar a "ojos 17"
Contaré que un día salí con un hombre completamente interesante, pasados sus treintas había logrado tener una carrera exitosa en el mundo de la diplomacia, es guapo y encantador; trató de enamorarme con solo dos días de conocerme; decía que mi mirada lo hipnotizaba; me hacía pensar en iniciar algo con él, acceder a pesar de una marcada diferencia de edad; yo dejaría mi propio camino de aprendizaje para dar por entendidas enseñanzas que solo el tiempo brinda; pero lo pensaba porque miraba honesto, sus ojos eran reales, no quería ocultarme nada.
Un día decidí contarle, quizá por error o por simple despecho de uno de los hechos de mi pasada relación que más me habían dolido, que más me herían en su momento; mi ex novio nunca quiso tomarse una fotografía conmigo, en ninguna circunstancia, bajo ninguna primicia, en público o en privado no existen recuerdos fotográficos de los dos. Se la relaté a "ojos 17" y él quedó perplejo; y aunque yo no me sentí mejor al contarla; me abrazó con palabras de asistencia y me prometió que eso no "nos pasaría"; al día siguiente en mi mail existía una fotografía hecha por él de los dos.
Debo decir que aunque hoy me parece un detalle extrañamente encantador, en el mismo instante me asustó, me hizo sonreír de nerviosismo, me hizo ser duro con "ojos 17" y en ese momento me di cuenta que él no era para mi.
No sé si en realidad lo determiné muy a la ligera, o si en realidad mi vida no podría estar ligada a la de él por cuestiones del destino, sin embargo, creo que aunque me costó trabajo preferí no dejar pasar más tiempo y ser honesto; me di cuenta que las relaciones con ese nivel de formalidad se dan entre iguales, no entre un veinteañero y un cuarentón que ha logrado todo lo que se ha propuesto. No lo he vuelto a ver, no sé si quiera hablar conmigo, pero supongo que quedamos en buenos términos.
Supongo que para encontrar al siguiente amor de la vida de cada uno de nosotros tenemos que mirar más allá de lo evidente, así como Leono lo hacía; el amor es irracional, sí; el amor es arrebatado, también; pero el amor también es peligroso, también compromete las entrañas, compromete los días y las noches que le preceden si es que el amor termina. El amor es todo lo que soñamos y todo lo que tememos. Por eso las miradas son hermosas y bellas, y las promesas y palabras encantadoras y las caras hipnotizantes y los cuerpos deseables, pero si no existe un mismo camino o los mismos fines, todo eso tiene como destino el fracaso. Creo que mis propias barreras a todo lo anterior me hace pensar que no estoy listo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario