martes, 12 de octubre de 2010

Block/Delete

Nací un 21 de mayo, fui un niño completamente querido y sobre protegido, mis papás siempre me consintieron a tal grado que sólo era feliz en mi casa donde mis caprichos se cumplían al pie de la letra; mis hermanos lo eran por su parte y mi casa era un palacio de hedonismo en el que todos hacíamos lo que se sentía bien. El tiempo pasó y entrar al colegio me enfrentó con la realidad: supe de manera inmediata que ese lugar era la antítesis de mi hogar.


Me convertí desde muy pequeño en la pesadilla de mis maestros, fui un muy mal estudiante y lo único que me mantenía dentro del agrado de los demás fue que siempre me ha gustado caer bien. Con el tiempo fui retrayéndome, prefería estar en mi casa jugando por horas en la soledad de mi recámara, sin que nadie me molestara o criticara como lo hacían en la escuela. Fue una época que aún hoy me hace sentir inseguro. No tenía amigos, ni los quería, y aprendí a sentirme bien haciendo mis cosas por separado, sin mezclar; y aunque eso me dolía por dentro nunca le dije nada a nadie, ni a mis papás ni a mis hermanos ni a nadie; prefería quedarme con eso, suprimirlo y bloquearlo.


Seguí haciéndolo conforme pasó el tiempo y mi costumbre se hizo una regla; prefería desechar cualquier momento o persona que me hiciera sentir triste o mal, para vivir tranquilamente.


Facebook es la utopía del mundo, no solamente puedes ser quien quieres ser sino también mostrar lo que prefieres resaltar; ahí puedes tener más amigos de los que en realidad quieres, puedes ser un gran socialité, puedes tener una gran memoria y felicitar a todos tus conocidos en su cumpleaños, puedes ser más guapo con solo escoger las mejores fotos. Pero lo más grandioso que he encontrado en la red social más popular del mundo es que te da la oportunidad de eliminar a todas y cada una de las personas que te desagradan, que te hagan sentir triste, que te hagan pasar un mal rato con un simple click. Hace unos días pensé en las bondades que traería que ese botón en la vida real.


Hace unas semanas mi hermana organizó su fiesta 21 de cumpleaños y obligó a todos los invitados a usar pelucas, ella se decidió por una "Lolita fantasía azul", mientras que yo usé una gran peluca blanca muy popular en las cortes del siglo XVII, asistieron sus amigos, mis primos y a mi mejor amiga, Lorena.


En medio de la fiesta, y "empelucados" Lorena recordó a su némesis actual: la ex de su novio. Es su obsesión, pensar en ella la hace perder cualquier noción de la realidad; decide, en ese momento, convertirse en su verdugo y admirar a una niña que no le llega ni a los talones; después de unos cinco minutos de oír el mismo relato sobre por qué es tan maravillosa esa tipa, le pregunté cómo era que sabía tantas cosas sobre ella y me contestó: "la tengo en Facebook". No pude entender de qué estaba hecho su estomago para poder soportarlo; ¿le gusta torturarse? ¿qué tipo de sentimientos le despierta eso? me preguntaba a la mañana siguiente mientras yo veía mi propia cuenta.


Yo, en cambio, hace mucho tiempo que bloquee a los que hoy considero "los agentes nostálgicos" y "los agentes just trágicos"; ese mundo que me hacía de chiquito en el que ignoraba a todo mi salón de clase y donde todo era perfecto lo sigo teniendo, ahora, en mis relaciones como adulto. ¿Es algo que me hace bien? o que simplemente me aísla como cuando tenía 10 años...


Quizá en la vida no podamos bloquear o borrar gente que no nos hace felices, pero la verdad es que ahí seguirán y un día te toparás con ellas y verás que su vida continúa, justo como la tuya; y es entonces que aunque probablemente sea pura neurosis la de mi amiga Lorena, es mucho más valiente enfrentar a quien nos da miedo ver frente a frente, a quienes les huimos por culpa de los recuerdos. Mi actual dilema es si en realidad estoy listo para poder dejar que el pasado sea en su totalidad un perfil más dentro de mi Facebook al que no le temo o evito o bloqueo.


Aun no tengo la respuesta.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

"En este momento hay una persona que no te quiere volver a ver nunca", es uno de los slogans de un programa de radio que escucho en las mañanas.

AG1985 dijo...

Sí, me parece que al igual que como dice uno de mis mejores amigos; "en la vida diaria siempre debes tener algo perdido, un zapato, una chamarra, unas mancuernillas" siempre habrá alguien a quien preferirías no haber conocido nunca.

pebbal dijo...

Yo no concuerdo con eso. Han habido personas en mi vida que me han hecho sufrir, a algunas ya no las veo, a otras me las sigo topando y, aunque a veces pienso en salir corriendo de ellas, termino sonriendo y pensando en que no importa lo malo o lo bueno, sino que gracias a todos los que he topado en mi camino soy lo que soy, lo bueno y lo malo que soy.

AG1985 dijo...

Me encantaría, justo en este momento pensar como tú. Lo cierto es que la vida te regresa a esos que no querías volver a ver, procesados y listos para tenerlos en otro archivo, el de "los recuerdos felices" o en el de "no lo vuelvo a hacer"

En fin, de verdad agradezco que comentes mi blog.